"DONDE LOS SUEÑOS NUNCA TERMINAN" -
CAPÍTULO 1
Era viernes y la carga pesada de la semana caía sobre los hombros de Guille. Ahí estaba junto a la ventana sin dejar de pensar que sería un día terrible, interminable, sabiendo que al día siguiente Pedro se casaría con Camila. Sus pensamientos fluían haciendo un vaivén en su mente; cuando Pedro se presentó en el estudio con su sonrisa tan dulce que amaba ver en él. Cuando lo vio por primera vez y leyó su curriculum. La amistad que fue surgiendo entre los dos y el amor que sin darse cuenta lo sorprendió a una edad en la que ya nada esperaba, como si hubiera despertado de un largo sueño que ahora descontracturaba todas sus emociones hasta el punto de perder el sentido.
Descorrió la cortina cuando apenas alcanzaba a ver la figura de Beto parado frente a la entrada del estudio. Que aletargado estaba en sus pensamientos que no escuchó a Cuca entrar.
_Guille. Guille, mi amor ¿qué estás haciendo ahí corazón?
_ Mmm? Tía, no la había visto cuando entró._ Contestó al darse vuelta.
_¿Desde cuándo no me tuteas?
_Lo que corresponde tía, lo que corresponde, respetarla. _ Contestó sonriendo
Cuca colocó con suma delicadeza la taza de café recién hecho. Y un lindo aroma se impregnaba.
_Acá te dejo el café que me pediste mi amor.
_No, no recordé que te había pedido.
Su tía no contestaba pero se daba cuenta por experiencia de la tristeza en su voz, que por más que trataba de ocultarlo, no era ajena a lo que ella percibía en él.
_ Estás distraído. ¿No le querés contar a tu tía que te pasa?
Y sus palabras se ahogaban, era tan difícil de poder expresar. Él que parece tan serio y tan fuerte no podía evitar resquebrajar ese caparazón tan duro dejando entrever ante los ojos de esa mujer que lo cuidó desde niño su angustia. Aunque deseara en su interior decirlo el orgullo de ver descubierto sus sentimientos era mucho más fuerte.
Cuca solo lo observaba conmovida. Ella sabía, ella parecía entender la causa de tanta tristeza.
_ Sé porque estas así. ¿Es por Pedrito no? No, no espero que me contestes.
_ Haces bien porque tampoco lo iba hacer.
_¿No querés que te den un consejo?
_ No, no, mejor tomó el café antes que se enfríe, vos andá, yo estoy bien.
Y Beto ya estaba asomándose detrás de la puerta como un niño curioso.
Cuca se retira, él solo lo observaba resignado sosteniendo la taza en su mano izquierda.
_ Betito, ¿qué haces ahí? _ Preguntó Cuca al llegar a la puerta
_ Me preocupa Guille, vistes.
_ No quiere hablar. No me gusta verlo así.
_ Vos dejámelo a mí.
_¿Guille podemos hablar?_ Preguntó ni bien entró, como Marini solía hacerlo, sin previo aviso.
_ No, no podemos hablar. Si venís por lo de la fiesta que está organizando …
_ No, no es por lo de Gaby, es por Pedro vistes.
_ De nuevo con eso.
Guille se sienta frente a él y juega con sus lentes.
_Vos venías para eso. ¿Qué querés que haga? ¿Qué se supone que tengo hacer, raptarlo y llevármelo lejos?
_ Yo pienso que tenés que hablar con alguien lo que te pasa con él. Como yo cuando me abro sobre lo que me pasa con Gaby.
_ ¿A vos te parece? ¿A vos te parece que yo soy la clase de persona a la que se le habla así? Y tus asuntos con Gabriela los hablás con ella, con Marcos o con quien sea, yo no estoy para estas cosas.
_ Yo decía. Pero te va reventar, esas cosas explotan.
_ Esta conversación se termina acá _ haciendo ademan con sus manos de lo que dijo.
Y Beto se va, la tentación de decirle algo mas hubiera sido peor.
Marcos se veía molesto; el trajín de la avenida, el detenimiento de autos en medio de un calor insoportable de los últimos días del verano terminaban por colmarlo. No era día para jodas ni nada pensó. Solo quería terminar de una vez un caso trabado desde hacía semanas y volver a casa, a pesar de la insistencia de Isabel que salieran así no fuera a la despedida que Gaby organizaba para Pedro. Azotó la puerta ante la figura de un Guille distraído aprontándose a irse. Se sentó en su escritorio y allí permaneció sin hablar. Era mejor bajar las aguas y después vería que hacer.
_Marcos. Tía me voy, si viene Gaby decile que el caso de esa mujer lo vemos mañana.
_Pero si mañana es sábado.
_Cierto. Entonces el lunes
_¿Seguro que estas bien?
_ Estoy bien. Prefiero irme y descansar un poco.
Le dio un beso breve y salió de allí casi huyendo como si el mundo fuera a tragarlo.
_¡Hey! ¿A dónde vas?_ Le gritó Beto al verlo.
Guille detuvo el paso volviéndose a ellos.
_ No tengo ánimos de nada y lo sabes
La cabeza gacha, las manos en los bolsillos, la culpa que se atraviesa en cada rincón de su pensamiento.
¿Como haría al día siguiente para hacer acto de presencia en el civil?
No podría mirarlo sabiendo que lo perdería cuando la jueza dijera esa famosa frase “los declaro marido y mujer”
Siguió su recorrido hasta un bar que databa de hacia más de cuarenta años, justo a la entrada sentado junto a la ventana pudo divisar a Juan.
Con gesto de simpatía le hizo seña para que se sentara junto a él.
_ ¡Graziani! Hasta que apareces. ¿Dónde te habías metido? Te deje un montón de mensajes en el celular.
_Sabes que estoy ocupado con los casos.
Un silencio incomodo se hizo entre los dos
Juan lo conocía lo suficiente para saber que detrás de la simpleza de esas palabras ocultaba algo más
_Contame. ¿Qué te pasa? Somos grandes y nos conocemos de hace años. Sabes que podés confiar en mí.
_No lo sé, justamente ese es el problema... Siento... Como si hubiera retrocedido veinte años atrás.... cuando vos y yo... Vos sabes de qué te estoy hablando.
_Como te cuesta._ Juan hizo pausa. _Cuando nos enamoramos decís.
_Recordás que yo estaba casado con Silvina, la madre de Fabián y nos conocimos en la universidad. Yo no sabía que era...
_Te desperté no? Sabés que no funcionó no por mí, sino por vos. Pero con el tiempo comprendí, no creas que no me dolió, sufrí mucho. Lo mejor fue que nuestra amistad perduró más allá aunque no estuviéramos juntos.
_Vos fuiste importante para mi Juan_ le dijo acercando breve su mano._El caso es que volví a sentirme así. Estos sentimientos que un día creí dormidos se despertaron de nuevo por alguien en quien me reflejo mucho.
_Hablás de Pedro. No, no digas nada. Me di cuenta el otro día que estábamos con Gaby. Vos me pediste que te asesorara con un caso y estaba Pedro. Vi como se miraban, como si nadie existiera.
_ Y vos pretendes que lo confunda cuando mañana va a casarse._ Contestó cruzado de brazos.
_Yo no creo que sea así. A mí me parece que lo hace mas por un mandato que por querer hacerlo. Vos y yo lo vivimos de chicos, la gente te juzga.
_Yo los vi. Están enamorados.
_Ves lo que querés ver, no te engañes._ Le dijo como diciéndole “pensalo”
Se sentía quebrar y orgulloso como era retuvo sus lágrimas que estaban a punto de rodar por sus mejillas.
_No entiendo. ¿Por qué ahora?
_¿Y por qué no? Es hermoso que a una edad en que ya nada se espera te sorprenda el amor. Y además es un buen pibe. Ya le tiré el ojo y no está mal
_ Que pelotudo que sos.
_Humm oigo celos rondando por el bar.
_Es precioso
_¿Y? ¿Qué estás esperando? Si yo fuera vos lo rapto y me lo llevo lejos, que se vaya todo al demonio.
_Dejate de pavadas Juan. Su felicidad esta con Camila y punto.
_Yo solo te aconsejo. Vos decile lo que sentís antes de que sea demasiado tarde. El matrimonio es un paso importante y no se vuelve de eso. Es joven Guillote y seguramente no puede explicarse lo que le pasa con vos, me dijiste que te reflejas en el. A vos te pasó lo mismo conmigo, el miedo te ganó. Y te casaste con Ana. No dejes que cometa los mismos errores que vos hiciste hace veinte años. Es tu última oportunidad de ser feliz.
_Sacrificando la de él.
_El, estoy seguro que ve la felicidad con vos.
El mozo que se acercaba les preguntó
_¿Se les ofrece algo más?
_ No, estoy bien.
_ ¿Y usted señor?
_No, yo ya me voy. Gracias Juan por escucharme.
Guillermo llegó a la entrada cuando Juan le dijo:_ ¡Pensá lo que te dije!
Qué bueno que la publiques en tu hermosa casa Daniela, es hermosa, síguela prontito, besos mil. Te quiero.
ResponderEliminarFelicitaciones buenisimo mara rosas
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