lunes, 12 de junio de 2023

EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTE Y SEIS DIAS

        Capitulo 9 
Un encuentro que no esperaba.
Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte. 

...Lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada...


Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado. 

...desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo... 

                                                amor mío, mi amor                             Jaime Sabines


Se le hacía imposible dejar de observar la foto. Cada vez que lo pensaba, no podía contener el deseo que recorría su cuerpo y que había sentido desde el primer momento que lo había visto en su galería de arte. 
Para qué negarlo. Ese hombre era todo un encanto. Capaz de lograr que las defensas de una mujer desfallecieran, con solo verlo.
Leía cada línea de su rostro sin perder detalle: Sus ojos eran pequeños y expresivos, sombreados, de matices oscuros y de dilatadas pupilas. 
Sus dedos lo recorrían delineando la forma de su nariz que caía en punta hacia abajo. Sus manos se detienen, surcando cada línea de sus finos y delicados labios.
_ ¿Por qué miras tanto esa foto? _ inquirió Marcos extrañado por su comportamiento.
No había prestado atención a sus palabras, cuando se levantó dirigiendo sus pasos hacia una pequeña mesa, que se encontraba a unos pasos de la cama.

_ ¿Hace cuánto que Santiago y tu se conocen? _ inquirió esta vez ella, levantando una copa de vino blanco que había dejado en la mesa segundos antes.
Se volvió hacia el lecho, cubriéndose con una bata de seda rosa el Babydoll que cubría su sensual  y esbelta figura. Esperaba aún su respuesta, cuando él le dijo:
_ Te conozco _ le respondió en señal de advertencia-. Se perfectamente que cuando andás con esas preguntitas, es porque estás tramando algo.
_ Oigo un tonito bastante celoso de tu boca _ le contestó, subiendo seductoramente su rodilla.
_ Si pretendés seducirme, ya te digo que no va a salir nada de mi boca - se aventuró, incorporándose furioso.
_ ¿Por qué pensás que quiero seducirte? - le inquirió, levantándose de la cama nuevamente- ! Por favor Marcos ! - repuso-. No  seas ridículo. Si hubiera querido hacerlo,  lo hubiera hecho cuando nos conocimos y no hizo falta.
¿A vos te parece que preguntar de tu amistad con Santiago es motivo para ponerse celoso? Y no me lo niegues _ le advirtió, levantando su dedo índice.
_ No me vengas a querer ver la cara de estúpido _ le replicó, colocándose la camisa. _No soy uno de esos amantes tuyos que ya tuviste. Hace un momento te vi viendo la foto de un tipo como una adolescente.
_ Ya lo decía, estás celoso. Te recuerdo que nuestra relación es solo sexo. Yo no te di terreno para que me hagas reclamos. Vos y yo-  lo señaló-, solo somos amantes. Nada más-. No puedo creer que te hayas puesto tan celoso por una foto.
_ Decíselo a un tipo que tenga mejor atractivo que yo
_ ¿Es eso no? _ inquirió ella, unos segundos después. _No te creía un hombre con tantos complejos. Vos y yo nos movemos en los mismos círculos, conocemos nuestras amistades. Sabés perfectamente que la mayor parte de mis amigas estuvieron con vos sin importarle tu físico.
_ O por la guita- Lagrapoulos.
_ Ven _ le dijo Marina, haciendo ademán-. Necesito decirte algo.
_ Si se trata de ese imbécil, ya te digo que no quiero escuchar. Después de que ese hijo de puta se acostó con mi mujer.
_ ¡No seas hipócrita!; vos hiciste lo mismo con su esposa. En todo caso él te devolvió la cuchara de tu propia medicina.
_ Anda al punto-  le respondió, cediendo mientras se sentaba en el sofá
_ Su sobrino está al tanto de tu deuda-  le comentó, jugando con la tira de su bata-. Quería que lo contactara con vos para ver cómo podía ayudarte para que no pierdas el estudio.
_ ¿Y de dónde va a sacar plata el sobrino, si su tío no tiene donde caerse muerto?
_ En eso te equivocas-  repuso, incorporándose. Se acercó a unos pasos de él. _Julián tiene un buen pasar económico
 Al menos fue lo que el me dijo y puede que sea verdad.
_ ¿Y por qué tanto interés en mi estudio? Te advierto que no va obtener un peso. Yo no pago favor con favor.
_ Lo estás juzgando sin conocerlo. Lo vi muy preocupado por tu situación.
_ ¿Preocupado? Si ni siquiera me conoce -  Le respondió, levantándose enérgico-. Antes tendría que hablar con Guillermo; él todavía no sabe que hipotequé el estudio
_ Graziani te va a matar _ le contestó, riendo.
_ Esto no es gracioso. Dame la dirección del tipo o el teléfono.
_  No lo tengo. Me citó en un bar pero no sée ocurrió pedirle el número. 
Tendrías que preguntarle a Santiago. Ustedes trabajan juntos-  acotó-.  Julián es muy celoso de su vida privada. Es un misterio.Tuve que hablar con Santiago, pero no pude sacarle nada de información-.  Cosa que me pareció importante, porque no quería que te arriesgues con alguien sin conocerlo.
_ ¿No era yo el que lo estaba juzgando sin conocerlo?
_ Vamos de nuevo con tus celos. 
Mira _ le dijo, volviéndose hacia la cama-. Acá tenés la foto de la discordia-  le contestó con sarcasmo,  alcanzándole la foto. Se la robe de la billetera cuando fue al baño.
_ ¿Para qué mierda quiero una foto del tipo?-  contesto retóricamente.
_ Para que puedas reconocerlo cuando hables con él. Ya te dije, es reservado. Yo creo que si te citas con él para tratar lo de la deuda, va querer que sea en un lugar público. No va aceptar que sea en tu estudio ni que se reúnan en su casa. Desconfía demasiado de las personas. 

_ ¡Qué mierda! _ expresó Lagrapoulos, arrojando la foto sobre el piso. Su rostro se tornó de un color pálido como un manto blanco. Por un momento sintió que le hubieran arrancado el alma,  del pánico que se apoderó de su cuerpo en un segundo.
_ ¿Qué te pasó? ¿Por qué te pusiste así por una foto? -  le reprochó, inclinándose para tomarla.
_ ¿Dónde sacaste esa foto? ¿De dónde conocés a ese pibe ?
_ Una cosa a la vez-. Apenas hablamos ayer.  No sé nada de el, te lo juro ¿Por qué ponerte así?. No lo entiendo.
_ No puede ser... - musitó-. No puede ser…
_ ¿ Que te pasa Marcos? 
_ Es muy parecido... Es increíble el parecido.
_ ¿A quién?
_ A nadie, es imposible. Está muerto- le respondió fluidamente.
_ ¿Quién?- Le inquirió levantando la voz, viéndolo irse.
Cruzó el pasillo y bajó por las escaleras. Había llegado hasta el último peldaño, cuando el corazón comenzó a palpitarle dentro por la impresión que le había causado ver esa foto.

Trató de evadir la idea que había cruzado por su mente. No podía tratarse de la misma persona. “Tenía el pelo más largo, cayendo debajo de la nuca pero abundante y esponjado como solía crecerle a Pedro hacia arriba de la frente. El mentón y las mejillas limpias, libres del cualquier vestigio que cubriera las líneas finales de su rostro.  "Yo estuve en ese entierro. El primero y más puntual que había llegado fui yo” 
¿Acaso Gabriela o Alberto, los únicos que estuvieron con él ese día, se habían percatado de algún detalle que él no alcanzó a captar? ¿Marini había mentido? Claro que no podía negar que el cadáver había sido velado con el ataúd cerrado. 
¿Y por qué cerrado?” 
De repente toda la dureza que había llevado puesta siempre, se rompió, haciéndose trizas en su alma y una lágrima resbaló por debajo de la línea que enmarcaba sus ojos.
Marina lo observó desconcertada cuando bajó. Jamás lo había visto así, tan desarmado.
_ Marcos.
_ ¿Que querés? Yo ya me iba-  le aclaró, rápidamente- Isabel piensa que estoy en el estudio...
_ No me des explicaciones- ¿Puedo saber que te pasó arriba?
_ Nada.
_ ¿Nada? _ le replicó-.  Vos no te pondrías así por nada. ¿No que Lagrapoulos no se conmovía por nada?
_ En eso nos parecemos con Guillermo. Por eso pudimos poner la firma. Para los negocios hay que ser frío.
_ Yo quiero saber porque estás así.
_ El pibe de la foto.
_ ¿Lo conocías?
_ El parecido. Es muy parecido a un colega.
_ ¿Solo colega o un amigo?- le inquirió.
Hubo una pausa.
_ ¿Es ese chico? Lo encontraste parecido a ese joven que murió. El que trabajaba con ustedes y murió de una forma tragica
_ ¿Vos que sabés?
_ Por Santiago lo sé. Él la defendió a su ex esposa. Tengo entendido que ella… le quitó la vida.
Volvieron hacer una pausa.
_Ahora entiendo la causa… ¿por qué esos ojitos estában tan tristes?- reflexionó por lo bajo al pensar en Guillermo.
_ Yo no estoy triste, y no tenés porque ser tan explícita con algo que ya se.
_ No, no. No me refería a vos. Por Graziani te lo digo. Lo noté cuando fue a mi evento ¿Te acordás? Si hubiera sabido que Julián era tan parecido a ese muchachito no te habría dado la foto. Comprendo que hasta la mínima simpleza trae recuerdos, por más que uno trate de borrarlos.
_ Eso déjaselo para Guillermo.
_ No tenés que hacerte el duro conmigo. Acabás de quebrarte.
_ A mí no me duele _ insistió-.  Y lo de la deuda puedo solucionarlo solo.
_ Pensalo Marcos. La intención de Julián es buena. De verdad quiere ayudarte y está en juego la vida de tu familia. Esos tipos son peligrosos.
_ Lo voy a pensar. Las decisiones las tomo yo. Esto lo puedo solucionar solo.

Al otro día, Pedro prefirió no pensar en la conversación que tuvo con Guillermo la noche anterior. Se contradecía todo el tiempo de una emoción a otra. No sabía si hacerlo parte de su venganza, aprovechándose de sus sentimientos, sabiendo ahora que se daba cuenta que se estaba enamorando de Julián. 
 Tal vez Lisandro tenía razón cuando se lo dijo. Edmond terminó por destruirse y perdió al único y gran amor de su vida;  Pero Edmond Dantes era solo un personaje y él era solo un mortal. Se sentía un hombre deshecho, que lo único que podía era tomar la justicia entre sus manos o nadie lo haría por él.
Si tan solo pudiera saber lo que sucedió esos últimos días. Siento que algo extraño pasó y nadie se atreve a decirlo.”
Marcos se lo hubiera dicho. Él era muy frio para tratar ciertos temas, mucho más los sentimentales, aun si se trataba de un amigo. ¡Como le hacía falta ahora esa falta de tacto para sacarle de mentira a verdad! Y precisamente iba en camino a reunirse con Lagrapoulos pero por diferentes motivos, que claramente conocían.

“Debía tomar una decisión crucial. Decidí en ese momento desechar para siempre toda mi venganza. Continuaría con la causa de Camila. 
No sabía que me depararía el destino. Mi corazón era la incertidumbre que mas pesaba sobre mí.
 
Llegó a la puerta. Después de dos toques, una joven de unos treinta años, de mediana estatura y cuerpo esbelto lo recibió. Tenía el pelo negro que le cubría hasta la  última línea de su cuello. Las líneas de su rostro eran finas y delicadas, parecía representar la belleza clásica de las actrices de los años cincuenta.
Negro azabache y labios cubierto de rouge, tan perfectamente pintados” repasó en su mente. Ella solo lo mirab,a esperando que dijera la causa por la que estaba allí. El tiempo parecía haberse suspendido. No había caído en la cuenta hasta que la reconoció: “¡Por Dios, es Sonia! No puedo dejar que me reconozca. Me estoy arriesgando demasiado.  ¿Pero, que estoy pensando? Si para todos estoy muerto" 
Cubierto en unas gafas oscuras sería difícil que entrara una idea descabellada que el pudiera estar vivo
_ ¿Y lindo? ¿No me vas a decir que necesitás?
 “Por su pregunta es claro que no me ha reconocido”
_ No me digas, ya se. Vos - señalándolo-, sos un nuevo abogado que se integra al estudio.
Se inclinó sobre la puerta en una actitud seductora.
_ No linda. Necesitaba hablar con Marcos Lagrapoulos por un negocio.
_ Mira, Marcos no está. Pero si querés poder esperarlo acá. Discúlpame que no te atienda- se excusó al entrar, mientras él seguía sus pasos-, pero voy apurada a la facultad- continuó-. Hoy tengo examen- completó, llegando a la puerta
_ No, no importa. Yo me quedo a esperarlo.

Respiré al encontrarme en el estudio. Como si todo ese tiempo me hubiera estado ahogando. Pero aun me sentía en el infierno, arrastrado por el dolor y el vacío en el que me encontraba. Sin nada.”

Avanzó unos pasos más y se detuvo allí. Frente al único lugar donde podía encontrase con él mismo.  Tal vez porque uno siempre vuelve a los lugares que un día pertenecimos cuando todas las historias se terminan y solo queda una.
Por vos mi amor, mi única fuerza. Por vos puedo dejar el pasado atrás y seguir adelante."
Tal vez por distracción o el apuro, acompañado de los nervios de su primer examen,  Sonia no se percató de decirle que no se encontraría solo allí.
Difícil que se diera cuenta. El estudio se abrigaba de una calma imperturbable y un silencio sepulcral que por un efímero segundo le devolvía la calma, que unas horas antes esa falta de ella, lo había torturado.
Se sentó en el sofá con el rostro cabizbajo y las manos enterradas sobre su pelo.
Se había vuelto una costumbre,  una maldita costumbre para sí mismo atormentarse con los recuerdos del pasado y su presente plagado de incertidumbres.
Llevó la mano a su rostro, cuando sintió que el silencio se quebraba. El sonido de unos pasos que venían de fuera del despacho lo sobresaltó. Resultaba ilógico para él sentirse así. Después de todo se trataba de su lugar. De su espacio en el mundo y se sentía como un extraño, como si fuera un ladrón que hubiera entrado a tomar lo que no le pertenecía.
Guillermo terminó de cerciorarse del cuidado de sus plantas. En los meses de ausencia, ninguno se había preocupado de cuidarlas. La mayoría se había deshecho. Pensó que sería mejor llevarlas a su casa, pues no volvería al estudio. Hacerle sus reclamos de sus descuidos a Marcos y a Gaby lo haría después.
Ahora  lo que le importaba y le preocupaba era la urgencia con la que Marcos tenía por hablar con él. Su llamado lo había dejado lleno de dudas. Se notaba nervioso y su voz le temblaba. En todos esos años, su mejor amigo siempre se había mostrado fuerte ante cualquier situación.
Entró al estudio, cuando percató que la puerta de su despacho estaba entre abierta. Seguramente Sonia la había dejado abierta al irse
 Sin embargo, ese simple detalle no dejaba de causarle molestia. Era evidente para él que sin su presencia el estudio se volvió un caos y cada uno hacia lo que quería. Todo menos responsabilidad. Había llegado a la conclusión que tendría que buscar a alguien para que pusiera autoridad cuando se fuera definitivamente de allí. Marcos no era el indicado y, por ende, estaba actuando los últimos días muy extraño y el encuentro con su amante de turno en el baño, era la gota que había rebalsado el vaso.

La idea de buscar a alguien para que lo reemplazara le parecía perversamente divertido. Tenía que darle un escarmiento a sus socios.  Solo así sentarían cabeza y aprenderían el sentido de la responsabilidad.
 
Entró al despacho, sin imaginar que él podía estar allí. En ese instante cada fibra de su cuerpo se volvió inmutable y un sin fin de emociones inexplicables le recorrieron la piel. Todo su ser temblaba y por primera vez las palabras se lo ahogaban, sin saber que decir. Sentía que  su corazón se desbocaba y latía con fuerza. Lo veía y sentía que Pedro estaba allí. Deseaba transformar ese momento inerte y que el mundo dejara de existir para siempre.
Pedro levantó la vista, cuando lo vio acercarse, temblando y le dijo:
_ Yo ya me iba- se apresuró, intentando levantarse.
_ No, quédate. Yo pensé que me encontraba solo acá. Esperaba hablar con Marcos pero veo que él no regresó y no creo que lo haga.
_ ¿Vos también? Yo esperaba hablar con tu socio, pero de verdad creo que es mejor que me vaya.
_ No- le respondió en un dejo de suplica. Se acercó más a Pedro y abrazó sus manos inclinándose frente a él. Cerró sus ojos y se dejó llevar, como si sus caricias disiparan toda su angustia. Sintió que sus manos tibias lo recorrían hasta detenerse en cada línea de su rostro.  Aunaron sus miradas y sintió que su voz le hablaba a sus labios “No voy a dejar que te vayas. No otra vez.”
 ¿Qué? - le inquirió,  disimulando.
_ Discúlpame- se excusó, reaccionando. En ese momento que la realidad lo tocó no supo que decir. Quería salir de allí. Se sentía avergonzado y al mismo tiempo una herida lacerante se agolpó en su interior. La decepción había sido devastadora. Comprobar que era él y no Pedro era insoportable. Por más que comenzaba a sentir que un sentimiento fuerte que no podía explicar y que lo atravesaba por Julián, le era imposible controlarlo. Se sentía atrapado entre el pasado y el presente.
 _ Por un momento... pensé- continuó, arrastrando sus palabras-. No tiene importancia.
_ Hay alguien más? - le inquirió nuevamente-. ¿ Es por alguien más por qué me evadiste el otro día en mí casa?
Tardó unos segundo en dar su respuesta y luego le contestó, incorporándose.
_ Sí y no. Estoy con alguien. Comprometido, pero no lo amo. Estoy con él por agradecimiento. Por lo que hizo todo este tiempo por mí. 

No esperaba que su respuesta fuera esa, pero en su fuero interno lo sabía. Sabía que había alguien rondando entre las sombras. Ahora entendía las idas y vueltas que Beto le hacía cada vez que él le preguntaba. Pensó que sus palabras lo aliviarían del peso de no saber qué había pasado con Guillermo en todo ese año.Pero aun sentía que había algo más y que seguían ocultándoselo.
_ ¿Y qué hizo por vos? - le cuestionó quedándose muy cerca de su hombre. Pero su pregunta era más bien una orden que una curiosidad de querer saber sobre él.
_ A eso me refería- le aclaró, apartándose-.  Estoy con alguien, pero mis sentimientos... están con otra persona.
_ No me contestaste lo que te pregunté. ¿Qué hizo ese tipo por vos, que tanto crees que le debés algo?
_ Él me ayudó con una causa. Me ayudó con la acusación de alguien… que yo amé hace mucho tiempo. Alguien a quien ame mucho con toda mí alma - añadió en un dejo de palabras ahogadas-.  Yo no quiero hablar de esto. 
_ Es esa persona que decís…
_  Él... murió y no quiero hablar. 
_ No te preocupes. Ya sé quién es. Mi tío me tuvo al tanto. Por eso me encontraste el otro día en la oficina del fiscal. Quiero hacer algo por el, por su memoria.
_ Para mí es un capítulo cerrado.
_ ¿Cómo podés estar con una persona cuando seguís enamorado de otro?
_ José es una buena persona.
_ Ese es su nombre- le respondió en un tono de sarcasmo-. ¿Era él fiscal en que tanto confiabas?
_ ¿Vos que sabés?
_ Nada. Yo no sé nada. Yo solo soy un desconocido-.  ¿No fue eso lo que me dijiste?
Se volvió hacia el sofá. Guillermo siguió sus pasos. Abrazó sus manos nuevamente entre las suyas. Se daba cuenta que lo había herido. Lo comprobaba en sus ojos y de nuevo sus sentimientos se confundían cuando vio el mismo rastro de tristeza en sus ojos. La misma mirada de Pedro, ahogada por el dolor.
No comprendía porque le había afectado tanto su respuesta. Si ni siquiera lo conocía; Salvo por ese extraño encuentro que había sucedido entre los dos.
Le parecía que el destino hubiera tejido ese encuentro. Desde la primera mirada al último rose de sus labios. Cuando él más trataba de evitarlo, el capricho del destino los hacía encontrarse de nuevo. Tal vez nada pasaba por nada.

Después de pasado un año, pensó que su destino estaba escrito. Que no quedaba más que la resignación de aceptar una existencia vacía y sin ninguna esperanza al lado de Miller. Hasta que apareció Marina y le insistió que fuera a su exposición de arte y se encontraron. Llegó a su vida de imprevisto cuando había llegado al convencimiento que el amor era solo un maldito sueño. Absurdo e innecesario.
Se sentía aterrado y lo reconocía en su fuero interno. Caer en la aceptación que comenzaba a amar de nuevo. Una fuerza que lo paralizaba se agolpaba en su interior y lo detenía, para expresarle todo lo que en ese momento deseaba decirle y no se atrevía. No era el miedo de reconocer que se estaba enamorando de Julián y lo que implicaba dejar un amor atrás ni la herida que le había causado la muerte de Pedro, porque en el momento que lo había conocido a él todo el dolor se había disipado. Sino el temor a perderlo. Que alguna situación lo encontrara y el destino nuevamente le arrancara a la persona amada.
El peligro aun acechaba. La obsesión de su hermanastro por él, no conocía límites. No podía decir a nadie que había vuelto amar. Tal vez lo mejor era mantener en  secreto sus sentimientos. Pero, ¿por cuánto tiempo podría mantenerse en silencio? Si a cada momento que se encontraba con el no podía evitar el deseo de querer besarlo. No quería cometer el mismo error. Dejar que sus miedos lo dominaran y que el deber que la sociedad demandaba sobre qué era lo correcto, le dictaminara las decisiones de su vida. Tenía que vivir ese amor sin importarle las consecuencias.
_ Será mejor que te vayas con tu novio. No tenés porque quedarte acá conmigo. Puedo esperar a tu socio solo. Supongo que lo que necesitabas decirle vos puede esperar.
_ No me voy a ir-  le respondió con firmeza, Guillermo. No estaba dispuesto a ceder a sus celos. Si algo que le molestaba era que marcaran territorio en su vida personal.
  _ Quiero que me escuches- continuó, cubriendo con fuerza sus manos.
_No. Si estás con otra persona, seguramente ahora debe estar preguntándose a dónde estás.
_ Si querés mostrarte casual para ocultar tu tonito de celos, ya te digo que sos un pésimo actor. En primer lugar,  José no está acá en Buenos Aires.
_ Eso lo decís, para convencerme que entre a tu juego, y no lo vas a conseguir.
_ No te miento. El día que nos encontramos en el juzgado, él me había llevado y me comunicó que iba a irse a San Luis.
 Por lo menos por unas semanas no voy a verlo. Respecto al jueguito, creo recordarte que fuiste vos quien me confesó que te gusta utilizar a los hombres como pasatiempo.
_ Sí,  yo te confesé eso - arrastró sus palabras en un dejo de angustia-. Pero con vos es diferente. Vos me importas más de lo que podés imaginarte.
_ Lo sé. Lo sé, mi amor.
Se volvió hacia su escritorio y tomó una silla para acercarla hacia donde estaban los dos. Se incorporó de nuevo frente a él y  tomó sus manos aferrándose con fuerza a las suyas. Sabía lo que le diría no sería fácil. En un año había tratado de evitar tocar el tema y no nombrar a Pedro, como la única forma que encontraba para continuar su camino sin arrastrar el dolor que lo acompañaba desde hacía un año.
_ Necesito hablarte de una situación que yo te mencioné hace unos minutos.
_Se  trata de Pedro- le respondió él, rápidamente, sabiendo a donde Guillermo se avecinaba-.  No tenés que hablarme de él sino querés. Ya continuaste con tu vida; Para que mencionarlo.

_ Yo necesito hablarlo. He tratado todo este tiempo hacer de cuenta que Pedro no está presente, pero si lo está.
_ No entiendo que me estás diciendo- le contestó,  fingiendo disentimiento. Tragó saliva y sintió que una corriente de nerviosismo comenzaba a sudarle en el cuerpo. Temía que él se diera cuenta quien era realmente.

_ Lo que quiero decirte,  es que se que la vida continua su curso. Pero no puedo seguir, sino hablo de lo que me pasó con toda esa situación. Solo voy a ir directo al punto. 
Él significo mucho, fue una persona muy importante para mí. Yo pensé que nunca iba a volver a sentir un amor tan profundo como el que sentí por Pedro…
_ ¿Amaste antes?
_ Sí, pero no cabía la importancia que él tenía para mí. Sé que él siempre va a estar en algún lugar. Sé que él está bien. Lo soñé, lo sueño y lo siento así. No es que tenga miedo a enamorarme de nuevo, solo que es muy devastador despertarte un día y que todo lo que esperaste concretar, se destruya en un segundo. Mi miedo no es amar de nuevo. Mi miedo es  amarte y perderte como lo perdí a él.
_  Que me ames, implica que lo borres a él de tu vida.
_ No,  al contrario. Yo siento que su recuerdo,  que su amor me dio fuerzas para que pudiera seguir, por eso estoy acá diciéndote esto. Pensé que para continuar tenía que aceptar estar en una relación sin desearlo, porque creía que era la única esperanza que tenía. Terminé  pensando que debía seguir los consejos de mi hijo y  de Gabriela que es mi socia. Yo no esperaba que fuera a sentir esto que hoy siento por vos.
_ ¿Por qué esto ahora? ¿Por qué decirme esto a mí y no a él, si tanto decís que lo amabas?
_ ¿Por qué te preocupan tanto los sentimientos que tuve por él?
_Solo contéstame lo que pregunté. Quiero saber porque no fuiste sincero con él y porque conmigo lo estás siendo.
_ Su muerte me cambió en muchas formas y las cosas nunca fueron fáciles.  Él estaba casado e inseguro con sus sentimientos. Lo que menos quería era confundirlo y lastimar a nadie. Estaba Camila y mi hijo de por medio. 
Yo nunca pensé que iba a poder hablar abiertamente de mis sentimientos con alguien y fue el dolor el que me llevó a ser sincero con lo que me estaba pasando. 
Lo que me llama la atención, es que pienses en Pedro.
_ ¿Te molesta?
_ No, solo que esperaba que sintieras celos por su memoria. José siempre se sintió inseguro y creo que fue eso lo que se me hizo imposible construir un vínculo con él.
_ ¿A qué te réferis con inseguro? Si Pedro ya no está, porque tendría que sentirse inseguro.

_ Nada. Solo que él está convencido que mi relación con Pedro  me hizo daño por todo lo que sucedió y principalmente,  por la presencia de Camila  en su vida. Que Pedro... tenía que lidiar con una persona enferma... y él no. Por eso te digo que se siente muy inseguro. Compara su vida con la de Pedro; Y para mí eso es irracional.

Pedro siguió sin perder ninguna palabra que él le decía. No concebía lo que acababa de oír. ¿Cómo se atrevía? - espetó para sus adentros con rabia. Si nunca lo había conocido, ¿que podía ese tipo saber de su relación con Guillermo y su matrimonio con Camila? Solo él sabía lo que había sufrido por tomar una decisión que no la lastimara. Deseaba reprocharle en ese momento, porque le había dado terreno para darse un derecho que no tenía. Hablar de él de esa manera sin ningún conocimiento de su persona. 
Sus pensamientos le daban vueltas en su mente. No entendía como una persona se tomaba tales atrevimientos.
Debía contenerse o quedaría al descubierto ante Guillermo. No se sentía listo para decirle que estaba vivo. Pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados.
Nadie le quitaría la idea que acababa de tener su mente. Necesitaba con desesperación conocer a ese fiscal. No solamente tenerlo frente a frente. Necesitaba saber quien realmente era Miller. No sabía si estaba llevándose por sus celos o era percepción. Pero esa sombra  que lo había acompañado durante días y que ahora cobraba  nombre propio, sentía que ocultaba  a alguien más que Guillermo desconocía.
_ Voy a irme - le contestó, incorporándose.
_ Te molestó lo que te dije.
_En parte. Solo déjame decirte que si vas estar conmigo, yo no quiero intervenir en tu pasado. 
Yo respeto lo que Pedro significó para vos.

_ Lo que dijo José no debería molestarle a nadie. Él esta inseguro. No sabe qué hacer con la situación. La culpa es mía. Yo le di ilusiones que jamás iba a poder realizar. Yo no estaba listo para comenzar una relación de nuevo hasta que te conocí.
_ Él no tenía derecho hablarte así de él.
_ ¿Por qué te molesta tanto?
En ese instante no supo que decirle. Debía tomar una tabla de salvación o se daría cuenta. No era él lugar ni él tiempo para hablar con su verdad. No quería lastimarlo.No se le ocurrió mejor manera que aferrarse al único sentimiento que les provoco su separación:  la muerte.
_ Porque yo sé lo que es perder a alguien.  Como si todo tu cuerpo sangrara por dentro. Que esa herida no te deje en paz día y noche.
_ ¿De qué hablás? - Le inquirió, frunciendo el ceño,  cruzándose de brazos.
_ Yo también tuve un gran amor en mi vida.
_ ¿Y qué pasó?
_ También lo perdí, como lo perdiste a él. Él también se fue. Por eso no entiendo como dejaste que alguien tuviera ese coraje de decirte que hacer con su recuerdo
_ José nunca quiso convencerme que me olvidara de Pedro. Ya te lo aclaré. Él solo está inseguro. No sabe qué hacer. Yo lo puse en esa posición incómoda.
Si pasaste por lo mismo que yo pasé,  te darás cuenta que no es fácil para nosotros volver a darnos la oportunidad de amar de nuevo, con toda la presión encima de uno.
Se sintió desfallecer. Acababa de traicionar su confianza una vez más al mentirle. No tenía la seguridad de porque lo había hecho realmente.  Quería mostrarse fuerte ante las palabras que Miller había disparado a su razón.
Lo peor había sido para él escuchar de labios del hombre que amaba, su defensa a ese hombre tan desconocido para él.
Se imaginaba su rostro. ¿Sería tan atractivo como a Guillermo le gustaban?
¿Que pensaba? ¿Acaso era mucho más inteligente que pudiera estar a la altura del hombre que amaba? Lo que único que podía darle respuestas era que ese hombre había dado vuelta toda su vida. Por más que trataran de engañarlo todo era evidente para él.  
Ahí estaban los dos como dos seres extraños, como si nunca se hubieran conocido antes. Pedro podía sentir el clímax de tensión que había en ese momento. Pero no era la misma sensación que siempre había entre ellos, sino mas bien la carga que le estaba abrumando y la percepción de cargar con el peso por haberle mentido.    

_ Es mejor que me vaya. No tiene sentido  estar acá.

Se adelantó antes que él tomara el camino hacia la puerta. Alcanzó a detener sus pasos. Tomó su rostro entre sus manos y le hizo saber que no dejaría que se fuera de su lado, porque aunque él intentara escaparse, el amor lo había atrapado. Estaban condenados a amarse una vida entera.
_  No hagas esto- le suplicó a Pedro con la mirada enjugada por las lágrimas- Ya es tarde para vos y para mí.
_Yo no sé porque vos y yo tuvimos que perder al hombre que amamos, pero si algo se, es que no quiero perderme el milagro de poder estar vivo. No quiero perderte.
_ ¿ Y que va a pasar con José?  Vos elegiste rehacer tu vida con ese…  con ese hombre.
_ No. Él no me importa. No de la manera que vos pensás. Ya te lo había aclarado.Voy a encontrar el momento de decirle la verdad cuando vuelva, pero ahora déjame amarte. Quiero empezar una nueva vida con vos.
_ No puedo.
_ Ya- lo acalló, sellando sus dedos entre sus labios y lo besó sin de dejar de hablarle-. Ya, ya mi amor - continuó diciéndole entre besos.

Los besos se aunaban tímidos  hasta volverse apasionados. Trataban de suspender el momento. Detener el frenesí que comenzaba a recorrer sus cuerpos, como si sus manos se recorrieran sin tocarse, rozándose sin ningún pudor ni limite.
No contuvieron el deseo. Guillermo lo recostó sobre el escritorio y sin dejar de besarlo desprendió su camisa. Las manos jugaban. Se deslizaban por su entrepierna de arriba hacia abajo, ahogando su respiración.
Pedro lo detuvo. Apenas podían respirar por el momento vivido, tanto como lo había imaginado. Guillermo se inclinó hacia atrás, incorporándose, para que pudiera hacer lo mismo.
_ Lo siento, fui muy rápido.
_  No te culpes- le repuso, abrochando su camisa.
_  No. No es lo que quiero para vos. No es lo que quiero darte. Quiero que cuando esto pase,  sea un momento especial para vos. No en un lugar así.
_ ¿Es lo que hubieras deseado para Pedro?
_ No entiendo porque me lo preguntás, pero si. Si deseaba lo mismo para él, como hoy lo deseo para vos. Cuando yo lo amé, no fue  donde hubiera querido. No en las circunstancias que pasaron.
_ Yo lo siento. Pero necesito tiempo.
_ No quiero esperar, pero entiendo.
_ Solo dame un día para pensar esto que nos pasó acá. En unos días voy a poder responderte.
_  Voy a esperar.

Se despidió de Guillermo con un beso y lo vio irse, lleno de esperanza  de que su respuesta fuera la que él esperaba.

Llegó a su departamento y una llamada en la contestadora lo esperaba desde hacía una hora. Decidió no contestar. No aun.
Eran los primeros días de Octubre y  traía consigo el calor sofocante. El ambiente era asfixiante y lo agobiaba. Necesitaba relajarse y no pensar en nada. Lo que acabó por decirle a Guillermo había sido solo una excusa para no acuciar los intentos que emergían de nuevo en él.
Abrió la puerta balcón para dejar que una bocanada de aire entrara al interior de la sala. La vista era perfecta. Una luna destellante cubría toda la ciudad y desde allí arriba,  podía observar la vista de los bosques de un Palermo Viejo que despertaba a la noche en perfecta armonía.
Fue hacia su cuarto, se quitó la ropa del día y se vistió, simplemente, con un short de verano que lo cubría hasta las rodillas y unas ojotas. Por fin respiraba esa apacible brisa que le recorría el cuerpo.
Se miró en el espejo para acomodarse el pelo desaliñado, cuando observó las líneas de su cuerpo. Las cicatrices de las heridas ya casi ni se notaban. Comenzó a acariciarse con lentitud armoniosa. Dejó que sus dedos lo recorrieran. Cerró sus ojos e imaginó tratando evocar el momento vivido, tan solo minutos antes. Imaginaba que eran sus manos y no las de él, las que viajaban por toda su piel. Se dejó recorrer a sí mismo sin límite, surcando, hasta llegar a los límites prohibidos que sus dedos invitaban y él cedía, dejándose llevar a esa intimidad que le pertenecía.
La respiración ahogaba los gemidos, provocados por el placer propio. Evocaba el recuerdo de esa noche primera,  como si en ese momento pudiera sentir el peso de sus manos viajando en él. Adentrándose salvaje e intempestivamente hacia donde nunca imaginaron. Viajó un poco más atrevido y lascivamente, sus manos recorrieron su cuerpo e  imaginó que era su boca y no sus dedos los que besaban. Abrió sus ojos y su cuerpo temblaba.
Caminó hacia el patio que daba a la terraza y no dejaba de pensarlo. Quería que estuviera ahí con él. Que lo viera como estaba: con la piel descubierta para que ardiera de deseo de hacerlo suyo. Dejó que el aire absorbiera su cuerpo, abrazándose a la armonía lleno de esperanza.
El sonido del contestador resonó, arrancándolo del letargo. Era Sebastián. Después de unas semanas trataba de comunicarse con él. Esta vez se resolvió a escucharlo.  El traspaso de la propiedad estaba listo y Sebastián había dejado una nueva suma de dinero en el banco a nombre de su madre, como habían acordado, para disimular el envío. Por la cantidad que había dejado le alcanzaría para un año. Si tanta cantidad de dinero, supuestamente invertida por Pedro un año antes de su muerte levantaba sospechas, ya verían como justificarla.

 Dormir se le hizo un calvario, seguía pensando en Guillermo aun al despertarse. Aunque el momento erótico había pasado, no dejaba de desearlo y de imaginarlo en su ser. Daba vuelta en las sabanas irritado, molesto,  como si su cuerpo le reclamara. No soportaba más su ausencia. No tenerlo a su lado. No podía sostener una noche más sin él.  Deseaba amanecer en sus brazos.  










domingo, 19 de marzo de 2023

En un año , nueve meses y veinti seis dias capitulo 10




                    Capítulo 10

 Enredos en el amor y secretos inesperados


¿La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor... 


Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos... 
                   
 Los motivos del lobo
                          Rubén Darío
                                                       
                                            

_ No entiendo como se te pudo ocurrir pedirme a mi que fuera a juzgado
  y hablara con ese tipo - le había dicho Octavio a su mejor amigo ni bien
 entro a su departamento

Pedro se sentó y le hizo gesto para que igual lo hiciera, pero no hubo forma. 
Daba vueltas por toda la sala sin poder calmarse. Eran tantos la molestia que sentía que ya se comía las uñas. Trato de tomar aire. Se detuvo a unos pasos frente al joven abogado  y siguió: 
_Nunca vi una persona que me sacara tanto
de mi la tranquilidad; Y vos sabes  que yo soy
una persona pasiva- agrego, moviendo sus manos-.No lo quiero ver mas en toda mi existencia  Esta fue la primera y la ultima vez que hablo Juan Arizmendi.

Se hizo silencio. Pedro prefirió callar, intentando reprimir la risa que pugnaba por soltar.
_ ¿ Y?  ¿no me vas a decir nada?
Pedro solo se mostraba relajado cómodamente sobre él sofá. Solto una risa y siguió riendo por  cada palabra que su amigo había espetado.

_ No puedo creerlo- le respondió  ¿ Era para tanto ponerte así?
Además, lamento informarte que vos ya trabajas en el juzgado - lo señaló sin dejar de reír por la actitud de segundos antes.

_ Cierto - le dijo, no se que estaba diciéndo - le respondió, haciendo un movimiento con su cabeza. Ves, ese hombre me hace hasta olvidar hasta donde trabajo.

_ A ver - le hizo ademan. Yo sabia que Juan iba seguido por alli y necesitaba que hablaras con él por la causa. Pedro tomo aire y siguió-. Además esta al
tanto de la votación para él nuevo procurador.
Hizo una pausa breve, respiro hondo y luego le dijo en un dejo de angustia: Necesito ganarle a Miguel. Solo así puedo hacer que él page todo lo que hizo.

_ Pues pedile a Matías, yo no vuelvo hablar con ese hombre. No - hizo ademan con sus manos.  
Y sinceramente ¿ como Guillermo puede relacionarse con una persona tan contraria a su forma de ser?

_ Pensé que te caía mal Guiermo  -  ¿Desde cuando te preocupa con quien
se relaciona?

_Es que lo poco que lo conozco me hizo saber que es un hombre muy serio, eso es todo.

Si, como vos.

_ Lo que digo Pedro es que  con Arizmendi no se puede cruzar dos palabras sobre trabajo. Lo único que le interesaba era  socializar conmigo.¿Decime si así se puede trabajar? - completo, cruzándose de brazos.

_ Te estas haciendo demasiada malasangre.

Octavio se sentó frente a su amigo y le pregunto:

_  A ver decime, ¿ Por que crees que ese hombre puede ayudarnos?

_ Porque Guiermo confía en él.Juan y él tuvieron una relación hace veinte años y ahora son grandes amigos.Y  a pesar que eso siempre me hizo sentir inseguro, para mi esa es razón suficiente para pensar  que Juan seria incapaz de traicionarlo.

_ No se, a mi no me da confianza Pedro .

_ Estas exagerando.  Ya te dije y tengo certeza en que él es una persona honesta. No voy a dar marcha atrás , son pocas las personas en que puedo confiar.

Cambio de tema y se levanto del sofá  y un segundo después le dijo:

_ Espérame acá, voy a cambiarme de ropa.


_ ¿ Para que?
_ Adivina querido

_ No me digas que vamos a salir para seguir jugando al Conde de Montecristo -  le respondió con sarcasmo al levantarse del sillón.

_ En efecto - le dijo Pedr,o volviendo hacia él-. Le dijo a Beto que viniera, necesito transformar su apariencia.

_ ¿ Ahora? ¿ para que pretendes transformarlo ?  Ya te dije que esto se esta saliendo de control. Y en nada tiene que ver con nuestros asuntos. Mientras vos estás haciendo ridiculeces, Mendoza debe estar tramando un plan siniestro.

_ Y Julián puede ser mucho peor - le afirmo, clavando su mirada a los ojos de su mejor amigo que por poco lo estremecio de miedo.

_ Esto no es Dumas Pedro, es la vida real.

_ Te pareces a mi medico. Sebastián piensa lo mismo - agrego hacia un punto muerto. Pero voy a seguir, porque no volví por nada.

_ No se para que me molesto en hacerte entrar en razón, sos obstinado - le grito al verlo irse hacia su cuarto.
Cuando una idea se le mete en la cabeza no hay poder humano que se la saque.

             ………………………...

Pedro se alistaba para recorrer las mejores tiendas de Buenos Aires y así lograr transformar la apariencia de Marini por completo. Quizás era innecesario, pero no quería dejar al azar él mas mínimo detalle para cuando por fin se viera cara a cara con Miguel.  Pensaba invertir todo él día en su amigoy había dejado alistado a Nelly en la cocina  - la mucama de Sonia quien ahora trabajaba a los servicios de Pedro, las tareas de las casa. Sin embargo, debería dejar sus planes para otro momento.Octavio, que lo esperaba impaciente en la sala, había recibido él llamado de Mariquena , su mejor amiga de la secundaria que habían tenido ambos.
Pese a la ultima llamada que tuvieron al creer en la muerte de su amigo, decidió contactarla. A pesar de saber la carga horaria que ella tenia siempre. Vivía del trabajo en él juzgado donde se desempeñaba como directora en él archivo.
Él tiempo que le quedaba era para descansar y preparar los temas de su catedra que realizaba casi todos los días en la Facultad de Derecho en la UBA. Ante esas circunstancias, se le hacia imposible verse, pero ella era la única que podía colocar en sus manos la información que necesitaban sobre la muerte de Almorena de los Santos, la esposa de Sebastián.

_ Amigo deja todo lo que estas haciendo , conseguí la información que necesitamos - le dijo  Octavio al entrar a su  habitación
Pedro no respondió y si lo habría hecho en ese momento no hubiera podido, al verlo como estaba vestido. Había quedado enmudecido.  Lo miraba sin perder detalle de él: El pelo levantado por las gafas oscuras  dejando caer unos mechones y la chaqueta blanca que combinaba con él pantalón chupín que le enmarcaba toda la figura.

_Espero que sea importante porque mis planes hoy  iban ser mi prioridad -  le replico de mala gana. 
Odiaba saber que quizás tendría que dejar sus planes a un lado
_ ¿ Te pasa algo? - agrego serio, frunciendo él ceño

_ Si- respondió embelesado, pero no lo recuerdo ahora.

_ ¿ Como que no lo recordas? Entraste como un loco a mi cuarto para
decírmelo.


_  He ... ,si - balbuceaba. Mariquena, seguramente la recordas - continuo, caminando unos pasos mas. Ella trabaja en él archivo del juzgado y tiene
él expediente de la muerte de Almorena, la esposa de tu medico.

_ Ha, eso es bárbaro - expreso, mas dispuesto. Ahora vamos a poder avanzar con Gaby en él caso; La muerte de Almorena esta relacionada al caso de Diego.

_ Si es verdad - suspiro. Sentía que volvía después de un largo letargo de enamoramiento. Aunque no sabia como disimular frente a Pedro la incomodidad que le producía. Era como si un hormigueo le recorriera él
cuerpo.

_ ¿ De verdad  que no te pasa nada? - insistió, acercándose un poco mas a él.
Octavio se aparto. Un segundo mas e iba sentir desfallecerse.

_ Estoy bien de verdad pero preferiría que te mantuvieras alejado al hablarme. Se que son tus modos de ser pero no quiero que me confundas

_ Lo siento , no fue mi intención, pero estas muy raro hoy. Primero te quejas por la primera impresión que te dio Arizmendi y ahora estas así, como perdido.

_ Es lógico,ya no es noticia para vos mis sentimientos. Respecto al otro, estábamos bien hasta que lo nombraste a Arizmendi. 
Ya te dije que no pienso volver a cruzar una palabra con ese hombre

_ ¿ Por que te molesta tanto si apenas lo conoces?

_ No se, es insoportable. No hay otra forma de poder describirlo.
!Por favor, que hombre fastidioso! - mascullo.

_ Vamos fastidioso - le dijo riendo hacia la puerta -  hace mucho que no veo a nuestra amiga.

_ No, peor, piensa que estas muerto. Cuando te vea se va caer de espalda.


A pesar que hacia mas de siete años que los tres no se veían, la
presencia de Pedro causo una conmoción inmensa en su amiga. Mariquena estaba convencida en la ultima llamada que había tenido con Octavio
que Pedro estaba muerto. Aunque le había costado creerlo frente a las disidencias de como sucedió todo. Ahora tenerlo ahí, frente a frente, explicaba muchas cosas y cuantas mas necesitaba ella
salir de dudas; Pero no era él momento ni él lugar oportuno para hablar.
Cruzaron pocas palabras , las suficientes para justificar su presencia; Sin embargo, la abogada sabia que ambos venían con un propósito claro: conseguir la información suficiente sobre él crimen de Almorena.

_ Él expediente de Almorena esta por aquí- señaló, mientras los guiaba hacia él interior del archivo.
Él mismo constaba de 10 salas continua a las oficinas, que se ubicaban a la entrada que  almacenaban toda la documentación en tramite.
Avanzaron un poco mas hacia dos de los depósitos, donde se encontraba los expedientes que llevaban mas de veinte años en vigencia, entre ellos el de la esposa de Sebastián

_ Hasta altura del partido pensé que él expediente de esa chica ya estaría eliminado - aseguro Cáceres, una vez que entraron allí a la sala.

_ Es lo que estoy tratando de hacer chicos. Él fiscal quiere que todos los documentos empiecen a ser expurgados. Piensa que ya no tiene caso que los tengamos almacenados ya que la mayor parte ya prescribió. 
Por otro lado, si tomamos en cuenta que la mayoría de las
causas fueran archivadas sin llegarse a juicio, para él no tiene sentido que
sigan siendo conservadas

_ Como siempre- acoto Octavio.

_ No me digas  que cuando te referiste al fiscal estabas hablando de Sepeda - inquirió Pedro.

_ Si - respondió ella con una sonrisa poco agradable. Lleva un año y ya se piensa que puede dictaminar los reglamentos del archivo.

_ ¿ Hace cuantos años estas acá? - le inquirió nuevamente, Beggio.

_  Cinco años y conozco este archivo como si fuera mi propia casa.

Se adelanto unos pasos mas de ellos y siguió diciendo:

_ Mi idea es hacer un proyecto para crear un archivo central y resguardar
esta documentación y la que vaya viniendo.

_ ¿ Como pensas hacer eso sin que Sepeda intervenga? - le inquirió Pedro.

_  Ya presente él proyecto y él fiscal no me va a detener.
Ni él ni sus colegas - dijo en voz baja.


Introdujo su mano hacia los estantes superiores cuando encontró él expediente de Almorena. Octavio lo tomo en sus manos, como si se hubiera tratado de oro en bruto que habría buscado desde hacia años.
Mariquena lo llevo hacia la salas de consulta, que por ahora se encontraba en la oficina y acto seguido, Pedro le hizo gesto para que se alejaran hacia él interior donde segundo antes habían estado.

_ ¿ Que pasa?- pregunto ella, desconcertada por su actitud.

_ Me llamaba la atención lo de tu proyecto. Te conozco desde hace años y siempre que te pusiste una meta es por algo importante.

_ Lo se-. Sepeda quiere eliminar la mayor parte de la documentación para no dejar evidencia de las causas por trafico de órganos y de droga. Sin esos expedientes es muy difícil que se pueda reabrir las causas antes de que prescriban Son pruebas contundentes. Tengo información pesada en esos documentos.
Pedro dio vueltas en un millón de pensamientos. Angustiado por él temor de
lo que Miguel pudiera hacer, sabiendo toda la evidencia que su amiga tenia en su poder.

_ ¿ Te pasa algo? - pregunto Mariquena.

_ Si y temo que pueda pasarte algo. No se si conoces a Miguel Ángel Mendoza.

_ Si lo conozco y varias veces vino a intimidarnos a los empleados. Incluso él ultimo año hubo un incendio acá en él archivo, pero no paso a mayores. Por suerte, se nos aviso a tiempo y pudimos salvar los documentos. Pero ¿ por que me preguntas eso? - inquirió, desconcertada.

_ No me gusta nada esto. Deberías mudar a otro lado esos expedientes

_ No puedo, son propiedad de la institución.
Lo peor de todo que recibo amenazas del otro fiscal - le confeso en un aire de preocupación- Precisamente por el caso de Almorena y de Diego Sambrano-. Él otro día - siguió , tu colega vino para buscar él expediente, pero no pude dárselo porque el fiscal que te mencione tiene poder acá en él juzgado. Me dejo estrictamente prohibido que se lo entregara.

_¿ De que fiscal me estas hablando? - le inquirió.

_ No puedo decírtelo. Ya estas alturas estoy asustada. Estoy pensando en ver
la posibilidad de tomar licencia, aunque no pienso  abandonar él proyecto.

Se acerco a ella para tratar de calmarla y le dijo:  necesito que confíes en mi, nada malo te va a pasar. Decime de quien se trata.

_ No tiene caso, ni siquiera lo conoces

_ No me importa. Quiero saberlo.

Tomo aire con él corazón que latía a mil pulsaciones a cada segundo.
Aun dudaba de decirle él nombre, pero Pedro y Octavio eran las únicas personas en la que podía confiar. De alguna manera el volver a reencontrarse
con ellos era un bálsamo, frente a la tormenta que se cernía sobre ella.

_ Te lo voy a decir, solo te pido que no lo comentes con nadie.
 José Miller - le dijo. 
Sintió para su propia sorpresa como si se hubiera sacado un peso que la angustiaba desde hacia días.

_ ¿ Vos estas segura de lo que me estas diciendo?

_ Si, aunque a diferencia de Mendoza, él parecía asustado cada vez que me advertía. Es mas bien, como si estuviera mandado por alguien mas poderoso que él. Se de estas cosas - prosiguió, cruzándose de brazos-. 
Somos abogados y he visto que cuando hay una cabeza mayor en todo esto no suelen dar la cara. Mandan a alguien para que los haga.

_ ¡ Maldición! En esta historia ya no creo que nadie sea inocente, mande o sea mandado - agrego.

_ Mariquena - la llamo Octavio cuando venia con él expediente en sus manos sin quitar la vista de los documentos- . Sácame una copia, me lo voy a llevar
a mi casa y lo reviso bien.

Cáceres se detuvo viendo él gesto en sus rostros. Se mostraban nerviosos y Mariquena se mostraba incomoda como si deseara salir de allí.

_ ¿ Pasa algo?

_ Si, pero voy a contártelo en él camino. - le dijo Pedro, tomándolo del brazo para salir de alli.

_ Me están asustando Pedro.

_ No pasa nada Octavio - le dijo Mariquena.


_ Si pasa - replico Pedro y escúchame bien - agrego dirigiéndose a su amiga, mientras yo este acá ni Miller ni Mendoza van a volver a pisar este archivo y   olvídate de tomar licencia.


_ A ver - dijo Octavio, acercándose a ellos-. ¿ Que esta pasando? - le inquirió a ambos, frunciendo él ceño. 
¿ Por que lo mencionaste a Miller?  - pregunto mirando a Pedro.
 Pensé que no lo conocías.

_ No lo conozco. Guiermo me lo menciono y ahora me acabo de encontrar con una desagradable sorpresa.

_ Yo les pido que no lo mencionen con nadie ni en el estudio que trabajas Pedro.

_ Voy a ser una tumba. Mas silenciosa que en la que todos me creen muerto.
Eso dalo por echo.

.....................................................

_ ¿ Estas bien? - pregunto Miller. Gabriela no le respondió. Su cabeza le daba vueltas al saber que su boda estaba cerca. Cuanto mas imaginaba su futuro
al lado de Antonio, una parte de ella le cuestionaba, si haber rehecho sus planes con su novio  había sido lo correcto. Siempre lo había defendido con voluntad férrea el deber ser, como si se hubiera tratado de un juicio que tenia en sus manos y que debía probar que las pruebas eran ciertas e irrefutables
Pero esas palabras, las palabras de su amor se colaban en toda su mente. Se hacia presentes y cobraban fuerza cada día mas. Por mas que lo intentaba, era como si él tuviera un poder que hacia caer todo esa obra que hasta ahora ella había tratado de sostener.
¿ Por que parecía que él podía tener siempre la razón? ¿ por que no podía equivocarse? 
Gabriela estaba convencida que casarse con Antonio era lo mejorque podía hacer. Entonces si era así ¿ por que sus palabras volvían de nuevo a grabarse en su mente y le hacia perder él rumbo de sus propias decisiones?

_ Perdóname - se excuso, muy desanimada. Sentía que una angustia le oprimía él pecho como si cargara con una piedra pesada sobre su corazón y apenas captaba la presencia de Miller.


_  ¿ No hay mucha diferencia entre vos y Guillermo, no? Te estaba hablando de tu casamiento y me evadiste por completo.

_ No pasa nada - le respondió

José prendió la radio y,  mientras ella observaba a través de la ventana del auto
hacia un punto sin fin, él trataba de encontrar una estación que fuera de su agrado .

_ José - lo llamo y él se detuvo en lo que estaba haciendo cuando ella siguió:¿ vos crees que uno puede dejar de sentir por alguien un amor, un amor...
¿Cómo decirte ? ¿ Tan fuerte, aunque haya pasado tanto tiempo?

_  Nunca me creí experto en esos temas.

_ Pero no eras vos él que insistía que uno tenia que hacer lo que sea para ser feliz.

_ ¿ Yo? - inquirió, frunciendo él ceño.

_ Si vos - le respondió asintiendo con su cabeza, mientras le sonreía-.   ¿ No es lo que estas haciendo con Guille? Después de todo lo que él paso, vos te quejabas que él no te incluía en su vida; Me parece que no sos tan inexperto como decís. Lo de ustedes es un ejemplo claro de superación, de que se puede salir adelante y ser feliz.

_ Te agradezco él cumplido, pero Guillermo tiene la cabeza en todo menos en su decisión de entablar una relación  conmigo. Así lo llama - agrego en un dejo hiriente-, "una decisión."
 No lo entiendo y no se mas que hacer.

Gaby se llamo al silencio. No podía decirle que estaba viéndose con otra persona y muchos menos que esa persona era Pedro. Trato de aferrarse y pensar la respuesta mas sensata, pero el se adelanto y le dijo :

_ Me parece que es él ,ahora que me haces esa pregunta,  el que te tiene que contestar tus dudas.

_ ¿Vos crees que yo estoy mas segura de casarme con Antonio que Guillermo tome enserio el vínculo con vos?

_ Supongo que es así, no por nada te estas ocupando ahora de todo, como el banquete para la cena, por ejemplo. Por eso creo que te estas haciendo demasiado problema por nada.

_  Lo de la comida fue Antonio que me pidió. Con todo él trabajo en él estudio, no tengo cabeza para pensar en la cena para él casamiento, y  no entiendo tanta insistencia justo en ese restaurante. 
El que me llevo el otro día. Quería que viéramos otras opciones pero el no quiere.

_ No te podes quejar. A mi Guillermo no me dice nada.

_ ¿ Queres que yo hable con el?

Le hizo un gesto de negación y  se mantuvieron unos segundos en silencio.
El transito ese día estaba pesado.  Hacia adelante se observaban filas enteras
de autos que para cuando José pudiera  arrancar, les llevaría tiempo. Miller
aprovecho el momento para hacerle una pregunta que desde su llegada de
San Luis le estaba haciendo un nudo en la garganta.

_ Necesito hacerte una pregunta. Ella lo miro sin imaginar lo que estaba a punto de inquirirle-. Sigo sosteniendo lo que te dije, que no me creo expertos en temas amorosos
pero mi circunstancia es muy diferente a la tuya. Alberto no murió, estuvo preso y, como siempre me contestaste, él nunca quiso saber nada con vos. Es lógico que decidieras seguir adelante con tu vida.

_ ¿Eso que tiene que ver?
   
_ Necesito que me contestes ¿ Si Pedro estuviera vivo, vos crees que Guillermo actuaria de esa manera?
Gabriela se quedo de una pieza, lo miraba y las palabras se le ahogaban dentro. No podía respirar e hizo un movimiento para tratar de salir de la situación incomoda.

_ ¿Por que me lo preguntas a mi?
Yo estoy acá y seguí con mi vida y Alberto esta vivo.

_ ¿ Y si hubiera muerto?¿ Lo hubieras seguido amando tanto para no continuar con tu vida?
Sabes, es horrible estar con una persona en la intimidad y sentir que en su mente esta otra persona.

_ Es absurdo -le respondió Gaby en un dejo ahogado-. Pedro no esta. Si esta con nosotros, en nuestro corazón, en nuestros pensamientos pero no... físicamente.
¿ Porque sospechas... digo, ¿porque pensas eso?

_ No me hagas caso, me debo estar poniendo paranoico. Pero, es que es fácil pensar que te podes enamorar de nuevo sabiendo que esa persona que amaste esta muerta, pero como saber si uno actuaria así estando ese ser vivo.
Nunca me lo cuestione hasta ahora.

_ Supongo que los sentimientos cambian este o no este esa persona. Yo ya había decidido casarme con Anto, nos conocemos de toda la vida y pasamos un montón de cosas juntos.

_ Es lo mismo, es tu caso no él mío.

_  Rebecca -le dijo ella, riendo.

_ ¿ Que me dijiste?

_ Es una novela de una escritora inglesa-. ¿A ver como se llamaba? - se pregunto así misma, tratando de dilucidar él nombre. 
Daphne Du Maurier, - continuo. La leí hace mucho tiempo
y siempre que recordaba la historia pensaba que a vos te pasaba exactamente lo que a la protagonista.

_ Intentar tener una relación seria con alguien que no lo ama.

_ No, ella tiene celos de la primera esposa de su marido, Rebecca. Lo peor
que la mucama se lo recuerda todo el tiempo y no la quiere. Y su marido tiene
el cuadro de su esposa muerta en la sala y la tiene que ver todo el tiempo.

_ Creo que esa mujer esta peor que yo.

El celular de Miller  comenzó a sonar. Era Miguel y él solo ver él nombre de Mendoza era razón suficiente para sentirse acorralado. No sabia donde meterse. Por nada del mundo Gabriela debía saber que era él. Y mucho menos
la razón por la cual lo tenia bajo amenaza.
Tomo aire y le dijo:

_  ¿Me disculpas un momento, tengo que contestar la llamada?

_ Hacelo tranquilo - respondió ella.Pero no tenes que irte - agrego al verlo salir  del auto

_ Es muy personal

Cruzo ente los autos y subió a la vereda a unos pasos de donde ella esperaba.

_ Mendoza ¿ que queres? - dijo unos segundos después.

_ hee ¿ esas son maneras de dirigirte a mi? Te recuerdo lo que hablamos el otro día.

_ No necesitas recordármelo
 ¿ para que me llamabas? Estoy con Gabriela y no puede saber que estoy hablando con vos.

_ Quiero saber si ya avanzaste con mi pedido. Sabes que si haces lo que te pido, yo cumplo. Y quiero estar al tanto de todos los pasos que este haciendo el puto de mi hermano. ¿Ya avanzo con la nueva causa contra  Moravia?

_ En eso esta.
¿Para eso me llamaste, para insultar a Guillermo y seguir amenazándome?

_ Yo no te amenazo, solo te advierto. Hace lo que te digo
Tengo códigos, no soy como Graziani.

_ No me interesa seguir escuchándote y no tengo porque  creer nada que salga de tu boca. Gabriela puede sospechar.

_ Te vas a meter en la causa de Moravia te guste o no y teneme al tanto. Parece que tengo competencia. El sobrino de Malvarez quiere ser procurador y quiere meter mano también en la causa de Moravia.

_ Hace días que quiero verle la cara pero con los asuntos pendientes en San Luis no pude. Esa causa no puede avanzar. Guillermo va a volver al tema
de  Pedro y ya estoy harto

_ Yo tampoco lo conozco, pero si me causa problemas lo elimino.
Hablando de asuntos, el viernes tenemos la reunión con Buitrón y no te vayas echar para atrás.

_ No, no voy a dar un paso en falso pero tampoco te voy a dejar pasar una mas y no me interesa las amenazas tuyas ni de ella. Si vos hablas de lo que yo hice, salta todo la mugre de ustedes.

_ No seguimos entendiendo, pero a mi no me amenaces


- José - lo llamo Gaby asomándose - ¿ Te falta mucho? estoy apurada. Antonio lleva una hora en el restaurante.

_  Hay voy - le respondió. -  Después hablamos.

_ Antes que cortes - le dijo sonriendo sarcásticamente-. ¿ Le mandaste flores a mi cuñadito?

_  Sos un imbécil ,adiós - se despidió furioso. Se dio vuelta yendo hacia el auto.

_ ¿ Quien era? - pregunto Gaby una vez que él entro. Te noto nervioso. José dejo él celular a un costado y temblaba de pie a cabeza.

_ Nadie

_ Nadie ,estas temblando

_ Solo son colegas del trabajo , nada mas - respondió de mala gana-. Debo estar temblando por otra cosa, yo también tengo un montón de presiones Gabriela - agrego levantando la voz -. No sos solamente vos.

_ Bueno, pero nunca te pusiste así.

_ Prefiero no hablar , no tiene importancia.

Jose miro hacia adelante con un unico pensamiento en su mente.  Un recuerdo que lo atormentaba desde hacia tiempo y que nadie podria saber nunca de que se trataba. Debía  continuar como si nada hubiera pasado. El mismo estaba dispuesto a encargarse que ese secreto permaneciera en las sombras para siempre cueste lo que cueste.