Capitulo 9
Un encuentro que no esperaba.
Amor mío, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.
...Lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada...
Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.
...desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo...
amor mío, mi amor Jaime Sabines
de pronto en la ostra de la muerte.
Quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.
...Lo dicen en mi cuerpo
los hilos de mi sangre acostumbrada...
Te quiero, amor, amor absurdamente,
tontamente, perdido, iluminado,
soñando rosas e inventando estrellas
y diciéndote adiós yendo a tu lado.
...desde la alfombra de ese cuarto a solas,
en las sábanas tibias de tu cuerpo...
Se le hacía imposible dejar de observar la foto. Cada vez que lo pensaba, no podía contener el deseo que recorría su cuerpo y que había sentido desde el primer momento que lo había visto en su galería de arte.
Para qué negarlo. Ese hombre era todo un encanto. Capaz de lograr que las defensas de una mujer desfallecieran, con solo verlo.
Leía cada línea de su rostro sin perder detalle: Sus ojos eran pequeños y expresivos, sombreados, de matices oscuros y de dilatadas pupilas.
Sus dedos lo recorrían delineando la forma de su nariz que caía en punta hacia abajo. Sus manos se detienen, surcando cada línea de sus finos y delicados labios.
_ ¿Por qué miras tanto esa foto? _ inquirió Marcos extrañado por su comportamiento.
No había prestado atención a sus palabras, cuando se levantó dirigiendo sus pasos hacia una pequeña mesa, que se encontraba a unos pasos de la cama.
_ ¿Hace cuánto que Santiago y tu se conocen? _ inquirió esta vez ella, levantando una copa de vino blanco que había dejado en la mesa segundos antes.
Se volvió hacia el lecho, cubriéndose con una bata de seda rosa el Babydoll que cubría su sensual y esbelta figura. Esperaba aún su respuesta, cuando él le dijo:
_ Te conozco _ le respondió en señal de advertencia-. Se perfectamente que cuando andás con esas preguntitas, es porque estás tramando algo.
_ Oigo un tonito bastante celoso de tu boca _ le contestó, subiendo seductoramente su rodilla.
_ Si pretendés seducirme, ya te digo que no va a salir nada de mi boca - se aventuró, incorporándose furioso.
_ ¿Por qué pensás que quiero seducirte? - le inquirió, levantándose de la cama nuevamente- ! Por favor Marcos ! - repuso-. No seas ridículo. Si hubiera querido hacerlo, lo hubiera hecho cuando nos conocimos y no hizo falta.
¿A vos te parece que preguntar de tu amistad con Santiago es motivo para ponerse celoso? Y no me lo niegues _ le advirtió, levantando su dedo índice.
_ No me vengas a querer ver la cara de estúpido _ le replicó, colocándose la camisa. _No soy uno de esos amantes tuyos que ya tuviste. Hace un momento te vi viendo la foto de un tipo como una adolescente.
_ Ya lo decía, estás celoso. Te recuerdo que nuestra relación es solo sexo. Yo no te di terreno para que me hagas reclamos. Vos y yo- lo señaló-, solo somos amantes. Nada más-. No puedo creer que te hayas puesto tan celoso por una foto.
_ Decíselo a un tipo que tenga mejor atractivo que yo
_ ¿Es eso no? _ inquirió ella, unos segundos después. _No te creía un hombre con tantos complejos. Vos y yo nos movemos en los mismos círculos, conocemos nuestras amistades. Sabés perfectamente que la mayor parte de mis amigas estuvieron con vos sin importarle tu físico.
_ O por la guita- Lagrapoulos.
_ Ven _ le dijo Marina, haciendo ademán-. Necesito decirte algo.
_ Si se trata de ese imbécil, ya te digo que no quiero escuchar. Después de que ese hijo de puta se acostó con mi mujer.
_ ¡No seas hipócrita!; vos hiciste lo mismo con su esposa. En todo caso él te devolvió la cuchara de tu propia medicina.
_ Anda al punto- le respondió, cediendo mientras se sentaba en el sofá
_ Su sobrino está al tanto de tu deuda- le comentó, jugando con la tira de su bata-. Quería que lo contactara con vos para ver cómo podía ayudarte para que no pierdas el estudio.
_ ¿Y de dónde va a sacar plata el sobrino, si su tío no tiene donde caerse muerto?
_ En eso te equivocas- repuso, incorporándose. Se acercó a unos pasos de él. _Julián tiene un buen pasar económico
Al menos fue lo que el me dijo y puede que sea verdad.
_ ¿Y por qué tanto interés en mi estudio? Te advierto que no va obtener un peso. Yo no pago favor con favor.
_ Lo estás juzgando sin conocerlo. Lo vi muy preocupado por tu situación.
_ ¿Preocupado? Si ni siquiera me conoce - Le respondió, levantándose enérgico-. Antes tendría que hablar con Guillermo; él todavía no sabe que hipotequé el estudio
_ Graziani te va a matar _ le contestó, riendo.
_ Esto no es gracioso. Dame la dirección del tipo o el teléfono.
_ No lo tengo. Me citó en un bar pero no sée ocurrió pedirle el número.
Tendrías que preguntarle a Santiago. Ustedes trabajan juntos- acotó-. Julián es muy celoso de su vida privada. Es un misterio.Tuve que hablar con Santiago, pero no pude sacarle nada de información-. Cosa que me pareció importante, porque no quería que te arriesgues con alguien sin conocerlo.
_ ¿No era yo el que lo estaba juzgando sin conocerlo?
_ Vamos de nuevo con tus celos.
Mira _ le dijo, volviéndose hacia la cama-. Acá tenés la foto de la discordia- le contestó con sarcasmo, alcanzándole la foto. Se la robe de la billetera cuando fue al baño.
_ ¿Para qué mierda quiero una foto del tipo?- contesto retóricamente.
_ Para que puedas reconocerlo cuando hables con él. Ya te dije, es reservado. Yo creo que si te citas con él para tratar lo de la deuda, va querer que sea en un lugar público. No va aceptar que sea en tu estudio ni que se reúnan en su casa. Desconfía demasiado de las personas.
_ ¡Qué mierda! _ expresó Lagrapoulos, arrojando la foto sobre el piso. Su rostro se tornó de un color pálido como un manto blanco. Por un momento sintió que le hubieran arrancado el alma, del pánico que se apoderó de su cuerpo en un segundo.
_ ¿Qué te pasó? ¿Por qué te pusiste así por una foto? - le reprochó, inclinándose para tomarla.
_ ¿Dónde sacaste esa foto? ¿De dónde conocés a ese pibe ?
_ Una cosa a la vez-. Apenas hablamos ayer. No sé nada de el, te lo juro ¿Por qué ponerte así?. No lo entiendo.
_ No puede ser... - musitó-. No puede ser…
_ ¿ Que te pasa Marcos?
_ Es muy parecido... Es increíble el parecido.
_ ¿A quién?
_ A nadie, es imposible. Está muerto- le respondió fluidamente.
_ ¿Quién?- Le inquirió levantando la voz, viéndolo irse.
Cruzó el pasillo y bajó por las escaleras. Había llegado hasta el último peldaño, cuando el corazón comenzó a palpitarle dentro por la impresión que le había causado ver esa foto.
Trató de evadir la idea que había cruzado por su mente. No podía tratarse de la misma persona. “Tenía el pelo más largo, cayendo debajo de la nuca pero abundante y esponjado como solía crecerle a Pedro hacia arriba de la frente. El mentón y las mejillas limpias, libres del cualquier vestigio que cubriera las líneas finales de su rostro. "Yo estuve en ese entierro. El primero y más puntual que había llegado fui yo”
¿Acaso Gabriela o Alberto, los únicos que estuvieron con él ese día, se habían percatado de algún detalle que él no alcanzó a captar? ¿Marini había mentido? Claro que no podía negar que el cadáver había sido velado con el ataúd cerrado.
“¿Y por qué cerrado?”
De repente toda la dureza que había llevado puesta siempre, se rompió, haciéndose trizas en su alma y una lágrima resbaló por debajo de la línea que enmarcaba sus ojos.
Marina lo observó desconcertada cuando bajó. Jamás lo había visto así, tan desarmado.
_ Marcos.
_ ¿Que querés? Yo ya me iba- le aclaró, rápidamente- Isabel piensa que estoy en el estudio...
_ No me des explicaciones- ¿Puedo saber que te pasó arriba?
_ Nada.
_ ¿Nada? _ le replicó-. Vos no te pondrías así por nada. ¿No que Lagrapoulos no se conmovía por nada?
_ En eso nos parecemos con Guillermo. Por eso pudimos poner la firma. Para los negocios hay que ser frío.
_ Yo quiero saber porque estás así.
_ El pibe de la foto.
_ ¿Lo conocías?
_ El parecido. Es muy parecido a un colega.
_ ¿Solo colega o un amigo?- le inquirió.
Hubo una pausa.
_ ¿Es ese chico? Lo encontraste parecido a ese joven que murió. El que trabajaba con ustedes y murió de una forma tragica
_ ¿Vos que sabés?
_ Por Santiago lo sé. Él la defendió a su ex esposa. Tengo entendido que ella… le quitó la vida.
Volvieron hacer una pausa.
_Ahora entiendo la causa… ¿por qué esos ojitos estában tan tristes?- reflexionó por lo bajo al pensar en Guillermo.
_ Yo no estoy triste, y no tenés porque ser tan explícita con algo que ya se.
_ No, no. No me refería a vos. Por Graziani te lo digo. Lo noté cuando fue a mi evento ¿Te acordás? Si hubiera sabido que Julián era tan parecido a ese muchachito no te habría dado la foto. Comprendo que hasta la mínima simpleza trae recuerdos, por más que uno trate de borrarlos.
_ Eso déjaselo para Guillermo.
_ No tenés que hacerte el duro conmigo. Acabás de quebrarte.
_ A mí no me duele _ insistió-. Y lo de la deuda puedo solucionarlo solo.
_ Pensalo Marcos. La intención de Julián es buena. De verdad quiere ayudarte y está en juego la vida de tu familia. Esos tipos son peligrosos.
_ Lo voy a pensar. Las decisiones las tomo yo. Esto lo puedo solucionar solo.
Al otro día, Pedro prefirió no pensar en la conversación que tuvo con Guillermo la noche anterior. Se contradecía todo el tiempo de una emoción a otra. No sabía si hacerlo parte de su venganza, aprovechándose de sus sentimientos, sabiendo ahora que se daba cuenta que se estaba enamorando de Julián.
Tal vez Lisandro tenía razón cuando se lo dijo. Edmond terminó por destruirse y perdió al único y gran amor de su vida; Pero Edmond Dantes era solo un personaje y él era solo un mortal. Se sentía un hombre deshecho, que lo único que podía era tomar la justicia entre sus manos o nadie lo haría por él.
“Si tan solo pudiera saber lo que sucedió esos últimos días. Siento que algo extraño pasó y nadie se atreve a decirlo.”
Marcos se lo hubiera dicho. Él era muy frio para tratar ciertos temas, mucho más los sentimentales, aun si se trataba de un amigo. ¡Como le hacía falta ahora esa falta de tacto para sacarle de mentira a verdad! Y precisamente iba en camino a reunirse con Lagrapoulos pero por diferentes motivos, que claramente conocían.


