Se da vuelta al comprobar las cortinas aun cerradas y eso le gusta, sensaciones que lo atraen en su interior de calma y de absoluta armonía alrededor. Y no mide el tiempo cuando siente que su cuerpo lo inunda todo y se abraza a su boca, buscando el apenas matiz gris de sus ojos y perderse en el verde mar de los suyos, lejos de sus propios miedos. Guille lo mira con ternura, haciéndole sentir el suave roce de sus dedos, recorriendo su frente y juega con sus besos, mientras le habla despacio a su boca.
_ Voy a preparar el desayuno y vuelvo, mi amor.
_ No…
Pedro lo detiene, aferrándose con fuerza de sus brazos y Guille le responde en la misma manera con que lo ama. Espera que le diga... dejando apoyar su mejilla con fervor en su hombro. Lo toma de los brazos para sentarlo en la cama sin despegar su cuerpo del suyo y lo abraza como nunca lo hizo antes, enredando sus piernas a las suyas.
_ ¿Me vas a contar lo que te pasa? - le decía en tu tono de dulzura.
_ No te vayas, no me dejes.
Guille se suelta de él.
_ A ver…_ continuó, al tomar sus manos.
_ ¿ Donde sacaste eso?
Él solo permanece en silencio y se abraza a su pecho, sabiendo que ahí está su refugio de todo dolor.
_ ¿Amorcito que pasa?
_ No quiero que te vayas. Quédate acá mi amor, conmigo.
_ No va a pasar nada. ¿Tuviste una pesadilla, es eso?
_ Soñé de nuevo con mi papá.
_ Bueno, mi amor, olvídate de eso. Ya pasó, fue hace mucho tiempo.
_ Ahí estaba Camila.
_ ¿Camila?
_ Tengo miedo mi amor. Fue horrible
_ Ella no va hacer nada.
_ Veía que disparaba, a uno de los dos.
_ Borrá eso de tu mente, no va a pasar nada.
Acerco sus labios, despacio sin que él se diera cuenta y le susurró al oído:
_ ¿Querés que te bese mucho, mucho así se te pasa?
_ No. _ Le contestó. _ Quiero estar así, pegaditos.
_ ¿Y si te llevo despacito en mis brazos y nos bañamos juntitos?
_ Eso me gusta, quiero.
_Sos un pícaro, vos.
_ Vos me lo ofreciste.
Ana pegó el grito en el cielo ese mismo sábado, cuando Gaby se presento allí en la casa de Guille con el citatorio del divorcio. Aunque tratara de cumplir con su amenaza, que meses antes había hecho a su marido, era inútil. Su cómplice de siempre, Miguel, estaba preso y aislado del resto del mundo ante el peligro que suponía, por el estado de demencia que acababan de diagnosticarle, podía presentar un peligro para cualquiera que fuera a verlo. Ni contar con Camila, ella estaba casi en el mismo estado que Mendoza y por decisión de Moravia, su padre, creyó mejor internarla hasta que pudiera recuperarse. Era evidente que sin Miguel y Camila solo le quedaba, para criterio de ella, ridiculizarse ante Gaby.
Tomó una botella de alcohol, arrojándose al piso como si estuviera a punto de morirse.
_ ¡Cobarde!, mandó a esta mosquita... A esta mosquita muerta... para pedirme el divorcio.
Gaby no se inmutó ni un segundo, conocía bien las artimañas de Ana para caer en semejante teatro. Se quedo ahí de pie, esperando como suele decir, que las aguas se calmaran.
_ Me va dejar en la calle es eso, ¡Fabián!
_ ¡Pará de gritar!, que yo no vine hacerte nada. Estoy acá porque Guille me lo pidió.
Yo te conozco muy bien a vos, no me vas a conmover con ese teatrito barato.
_ ¿Se puede saber qué te pasa ahora? ¿Y qué haces ahí tirada en el piso? - La saturó de preguntas su hijo, saliendo de la cocina.
_ Gaby _ dijo, sorprendido que ella estuviera ahí.
_ Vine a traerle a tu mama el citatorio del divorcio, pero es evidente que con la señora no se puede hablar.
_¿Conmigo?, con ustedes que tendrían que estar presos, no Miguel.
_ Basta, córtala con eso. Es hora que aceptes de una vez que mi tío se equivocó por estar con los narcos. Podrían habernos matado a todos. Esos tipos son peligrosos
_ Si, pero por suerte están todos presos_ replicó Gaby
_ Pero Beto también cayó preso
_ Pero el no tenía nada que ver. Miguel dio su última jugada y él se quedo pegado para salvarlo a Guille.
_Gaby ayúdame a levantarla, hace horas que está tomando.
Ana se sostuvo con dificultad de los hombros de los dos y la sentaron en el sofá. Aun estaba debilitada y el efecto del alcohol tardaría en irse; Fabián se sentó a su lado para evitar que hiciera alguna locura más.
_ Toma asiento.
_ Gracias _ le contestó Gaby al sentarse.
_ Bien, supongo que mi viejo te mandó porque no tuvo cara para hacerlo el mismo.
_ No empieces como Ana y si, vine porque tu papá me lo pidió, pero no por cobardía de su parte. Vos sabes que como se lleva con tu mamá y prefiere evitar cualquier contratiempo con ella. Ya con lo de Beto es demasiado.
_ Yo no voy a firmar ningún divorcio, pelirroja. Antes lo desplumo a Guillermo
_ No me ofenden tus palabras.
_ Ah, cínica, vos lo debes tener escondido en tu casa.
_ ¡Ana basta! Perdónala Gaby.
_ Yo no me voy a quedar acá, escuchando agresiones.
_ ¿No era que a la señorita nada le ofendía?
Se levantó y se acercó a Fabián.
_ Tomá. _ Le entregó el documento. _ Este es el citatorio, tiene que presentarse el miércoles para firmar. Y otra cosa… _ agregó, sacando de su bolsillo un sobre que tenía en él.
_ ¿Qué hay en este sobre? - le preguntó al tomarlo.
_ Lee la carta, Guille te la escribió. Estas siendo muy injusto con él.
_ Él se fue porque quiso.
_ Tu papá se iba a ir de todos modos y vos lo empujaste a que lo hiciera antes. Y para tu información - mirándola a Ana - Guille no está conmigo, está viviendo con Pedro.
_ ¡Cínicos!, vos y todos en ese estudio. Yo sé dónde quiere llegar tu amiguito con el divorcio. No le bastó con robarme a mi marido que seguramente ahora se quiere quedar con mi casa y me quiere sacar a mi hijo también.
_ Me voy, me hartaste con tus comentarios.
_ Gaby no le hagas caso, esta chupada, se pone a decir cualquier cosa.
_ No es eso. No tengo porque quedarme a escuchar como insulta a mi amigo.
_Si Guillermo piensa que le voy a firmar el divorcio está muy equivocado.
_ No me importa. Tu matrimonio con él se puede anular, porque nunca se consumó.
Abrió lentamente sus ojos al filtro de luz, se dio vuelta, tratando de luchar con el sueño y la voluntad de despertarse. Nadaba entre sabanas inquieto, buscando ahogarse en su perfume y solo encuentra ausencia. Una vieja canción de Emanuel en la radio le confirma el rastro de su presencia. Mensaje escondido, quizás, de promesas aun no cumplidas. Y el ritmo de la cinta casete se detiene.
Toma una prenda de ropa que dejó apoyada el día anterior en la silla y se cambia, yendo directo a la cocina. Lo encuentra ahí tan dentro de su mundo. Prefiere permanecer en silencio, observándolo como un niño curioso y que él no pudiera verlo, pero sabe que está ahí.
_ Te fuiste _ le decía, mientras besaba a su hombro y se abrazaba mas y mas a su cuerpo. Guille solo se dejaba llevar sintiendo que sus manos rozaban su entrepierna, tan absorbido en su amor que lo apartaba de cualquier problema. Tanto que apenas podía emitir palabra._ Me dejaste solo en el cuarto, ¿Qué hacías?
_ Nada mi amor.
_ ¿Querés que siga? - le dijo mientras besaba a su oído
_ No, Pedro basta. No voy a poder continuar.
_ ¿Continuando qué?
Sus caricias estaban a punto de llegar a una zona prohibida cuando él lo detuvo.
_ Preparar el desayuno, basta.
Apartó su mano de él, se dio vuelta, tratando de detener sus deseos y los propios , pero Pedro no estaba dispuesto a ceder.
Gaby no dejaba de pensar en el sacrificio que Beto había hecho para salvarlo. Si bien fue difícil encontrar las pruebas que evidenciaran la relación que Miguel tenía con los narcos y más aun la corrupción que se encendía en tribunales en sus manos, Mendoza se jugó su última carta al matar a uno de sus mayores cómplices. Dado todo el movimiento que en el estudio habían hecho para desenmascararlo, incluso, sobrepasando cualquier protocolo legal, para la justicia resultaba más conveniente fijar su acusación directa al estudio, más precisamente en el propio Guillermo Graziani.
Sin tiempo y sin pruebas había que tomar una decisión y fue ahí cuando Marini decidió por su propia cuenta entregarse, aduciendo que bajo un impulso de ira había matado al sujeto en cuestión. Nadie iba a sospechar lo contrario, debido a sus antecedentes y lo impulsivo que era cuando trataba de defender lo que creía justo. Aunque todos se sentían culpables, el no daría su brazo a torcer. Ante esto, Gaby no hacía más que concentrarse entera en el trabajo, pero era en esos momentos, en que se encontraba con ella misma y la imagen de verlo preso, la despedida que los dos se habían hecho la perseguían y al mismo tiempo sentía una opresión en el pecho que la ahogaba y no sabría cuando la paz que tanto necesitaba, volvería a su vida.
En ese momento solo podía concentrarse en llamarlo a Guille, como le había pedido ni bien hablara con Ana y lo tuviera al tanto de cómo estaba Fabián.
Guille alcanzó a escuchar el sonido del celular, pero sus deseos se hacían más fuertes que la voluntad de frenar los de su amante. Sentía como si el tiempo se detuviera y se besaban con la misma urgencia que Pedro enredaba sus dedos en su camisa, desprendiéndola entre sus manos de a poco; Guille lo detuvo, una vez más, antes que sus sentimientos fueran imposibles de poder controlar.
_ Para mi amor, tengo que atender.
_No debe ser importante._ Lo apartó con cuidado._ Debe ser Gaby.
_ ¿Qué tiene que ver Gaby?
_ Yo le dije que me llamara por lo del divorcio - le contestó a la vez que ordenaba el desorden que los dos habían hecho. Tomó el celular y contestó.
_ Hola, Gaby
_ ¡Por fin! - suspiro aliviada. - Ya me estaba preocupando que no me atendías.
_ No, no pasa nada.
_ Te siento agitado, ¿estás bien?
_ Si estoy bien. ¿Pudiste hablar con Ana?
_ No, fue imposible. Estaba en un estado terrible.
Por un momento Guille sintió una opresión en el pecho al escuchar esa respuesta. Le preocupaba y más aun su hijo. No imaginaba como debería estar sintiéndose sin la presencia de él y sufriendo la adicción que Ana padecía.
_ ¿Te dio algún indicio de que va a firmar el documento? - preguntó en un gesto de suma preocupación.
_ La verdad no se que piensa hacer Guille. Se me hizo imposible hablar con ella. Para lo único que se limitó fue a insultar a todos. De todos modos se puede anular ¿Vos no consumaste la relación con ella?
_ No. _ Le contestó tajante. _Fue de mutuo acuerdo casarnos. El que me preocupa en todo esto es Fabián.
_ A él le entregué la carta. Ya va recapacitar Guille.
Bien. _ Le expresó, saliendo de sus pensamientos _ Sea la forma en que me separe de ella, no la voy a desamparar; pero eso es algo que lo tengo que hablar personalmente con Ana.
Pedro escuchaba sin poder ser parte de la conversación , obviamente. No podía evitar sentir celos. Celos que invadían todo su pensamiento, como si Ana estuviera entre los dos y no sabía hasta que punto ella seguiría presente.
_ Bueno después lo hablamos. Sabes que podes contar conmigo para lo que sea.
_ Pedro…_ dijo al sentarse de frente a él. _ ¿Sabes de que es esta tarjeta?
_ Es la que nos dio Marcos por el cumpleaños de su hija _ contestó al levantar la vista.
El problema no había sido la respuesta, que acababa de oír a su interrogante, sino lo que la misma significaba. Siendo que era el padrino de Solange, su presencia en la fiesta seria obligatoria y solo tenía una pregunta en su mente. ¿Cómo haría para encontrar la excusa perfecta para evitar semejante compromiso? Isabel no aceptaría una negativa como respuesta y enfrentarla era mucho peor que el juicio mas difícil que le hubiera tocado en su vida ( Si Marcos sabia de eso). Era una mujer firme en sus decisiones, tanto que podía arrasar con una audiencia entera.
Tomó la taza de café que tenía delante de él, bebiendo de a sorbos y se mantuvo unos segundos en silencio; Pedro no esperaba en ese momento que él reaccionara, aunque le resultaba extraño que no lo hiciera.
_ Yo te voy a decir una sola cosa - dijo por fin. - Con perdón a la situación en la que se encuentra Beto. Francamente desearía ser yo el que estuviera encerrado y no él - agregó, arrugando el ceño en una reflexiva actitud.
_ Me imagino _ le contestó en un tono casi sarcástico. En parte disfrutó su respuesta y es que amaba cuando Guille se sentía así, tan reacio a lo que odiaba y lo expresaba con tanta naturalidad.
_ ¿ A vos te parece gracioso todo esto?
_ Pero mi amor… - expresó.
_ No, no quiero escuchar nada.
_ Se trata del cumpleaños de tu ahijada
_ Con mas razón. ¿Sabes lo que implica eso? No,no puedo ir. Y ya imagino cómo debe ser esa fiesta - le dijo, pensativo. - En alguna playa o mucho peor si lo hace en un salón con todas esas luces y esa música fuerte.
_ Mi amor…
_ No. No intentes convencerme de lo contrario. Yo no voy arriesgar mi salud yendo a un salón para perder la vista o la audición.
_ Escúchame.
_ No, ya te dije…
_ ¡Escúchame!
_ Bueno, habla - le dijo, resignado.
_ Primero: ¿Dónde cabe que Marcos lo haga en una playa? y segundo, es una criatura. Los salones son mas para adolecentes o gente más grande, amor. - Acotó
_ Vos no conoces a Marcos y sus ocurrentes ideas.
_ Lo creo más de su mujer.
_ En eso tenés razón _ suspiró al decirlo.
_Marcos la sigue viendo como una criatura.
_ ¿ Y vos no haces lo mismo con Fabián?
_ Escúchame una cosa- le dijo. - Yo no te di la suficiente confianza para que me cuestiones la forma en que crio a mi hijo, chiquito.
_ No necesito que me des tu confianza, estamos viviendo juntos - sentenció con firmeza.
_¿No podes un momento relajarte? ¿Sentirte bien?
_ No, no voy y punto. Un montón de chicos correteando por todos lados. Es una locura.
_ ¿Estás enojado?
_ No amorcito- suspiró. - ¿No me ves la sonrisa? Estoy tan feliz que podría regalarle un castillo inflable conmigo adentro.
_ Irónico. No cambias más Graziani.
Guille le hizo un gesto que claramente entendía y se acerco a él, se sentó en sus piernas y lo abrazó tan fuerte, sintiendo como sus besos recorrían todo su cabello.
_ Si vos estás conmigo, yo voy a donde sea, no me importa - le susurro al oído.
Pedro solo lo miró con la misma inocencia que podía expresar un bebé cuando siente que nada puede herirlo y que el mundo puede ser tan maravilloso. Era el efecto que su amor causaba en él y no necesitaba más que ese momento, que el tiempo se detuviera para nunca, nada, pudiera apartarlo de su lado.
_ Me encanta cuando estamos así, juntitos.
_ Siempre vamos a estar así, yo te lo prometí.
Marcos no había podido escapar de los preparativos del cumpleaños y siendo que era sábado, no tuvo excusa para ir al estudio. Pensó que lo mejor, en ese momento, era llamar a Materazzi, el único cliente que por cualquier conflicto con su ex esposa lo llamaba. Pero ahí estaba Isabel, vigilándolo a cada segundo como si fuera un cancerbero que hubiera descendido de las tinieblas; Solange que hacía un práctico de matemáticas era la menos interesada. Sentada ahí, al costado izquierdo de la mesa, observaba a su padre subido de pie sobre el sillón, ornamentando el enorme ventanal de hierro y lo compadecía y no podía entender el afán de su madre por mantener la cultura griega de sus ancestros.
_ He… Isabel, hace falta que me tenga que subir acá, me van a ver todos los vecinos. - Le gritó a su mujer desde la sala.
_ Dejá de joder Marcos.
_ No te preocupes pa, no hay ningún vecino, además yo no quería esta fiesta.
_ Vos lo que querés es invitar a ese pibe...
_ ¿El padrino va a venir? - pregunto apresurándose para evitar el sermón de su padre
_ No me cambies de tema.
_ ¿Cómo no va a venir?_ Afirmó retóricamente Isabel al entrar a la sala._ Me imagino que lo invitaste Marcos.
_ Si lo hice _ le contestó sin ánimos.
_ ¿Les diste la invitación para los dos pa?
_ ¿Cómo dos? - preguntó desconcertada Isabel.
_ Es que el padrino se fue a vivir con Pedro. Ya son novios
Por unos segundos los tres guardaron silencio.
Solo le bastó un instante para caer desmayada en el sofá de la sala. Claro estaba que no era más que un estado hipocondríaco como solía tenerlos, acostumbrados Marcos y la hija que ambos tenían.
_Esta chica no va más a ese alberge de perdición. Así nomás te lo digo.
_ Papá me manda como chivo expiatorio para controlar a sus socios.
_ Ese alberge de perdición como vos decís trae plata a esta casa y gracias a mi, que soy uno de los socios mayoritarios. Si vamos hablar, la mente creadora.
_Claro - contestó Isabel, sonriendo en un tono irónico. _ Dejá de decir pavadas que la plata que pusiste en esa sociedad que hiciste con Guillermo te la di yo. En todo caso la dueña mayoritaria tendría que ser yo. Estarás muy contento ahora festejando las locuras que hace tu socio. ¿Qué vas hacer dentro de unos meses? ¿Les vas salir de testigo cuando se casen? Serví para algo y anda a traerme un vaso con agua que está a punto de subirme la presión.
_ En todo caso que vaya esta pequeña traidora, que creí haberle dicho que omitiera cualquier tema del estudio.
Solange apuró el paso y se dirigió hacia la cocina en una actitud de culpa.
_ ¿Dije algo malo? - preguntó la pequeña una vez que llegó a la sala.
_ Tu madre exagera todo.
_ ¡Que yo exagero todo! - les gritó. Solange acababa de alcanzarle el vaso junto con la jarra de agua cuando Isabel arrojó con tanta fuerza la misma a la cara de su esposo.
_ ¡Yo exagero todo!_ Se levantó como un huracán capaz de arrasar con todo a su alrededor.
_ ¡Te das cuenta la humillación que debe sentir esa chica! ¡Hija de un juez!
Marcos azotó el empapado saco al piso.
_ pero mira lo que me hiciste
Déjame decirte una cosa…
1: Francamente Isabel lo que haga Guillermo con su vida privada me tiene sin cuidado.
2 : Mas humillado estoy yo que estuve como dos horas parado como un boludo tratando de adornar una ventana de mierda ...
3: A Moravia hace meses que le estamos pisando los talones. Es un corrupto de mierda y si soy el primero que lo atrapa esto me va a traer muchos beneficios, porque si voy a esperar a que Gabriela deje de hacer boludeces y los paseos turísticos que hace Pedro, fumando por todo el patio, nos vamos a quedar en la ruina. Y te recuerdo que ahí está el patrimonio de nuestra hija.
_ ¡Me voy! y si alguien pregunta por mí en la fiesta díganle que me enterré vivo atrás del patio.
_ Ya está irónico como el padrino.
_ Lo único en que me tendría que parecer a Guillermo, es en lo inteligente que fue en agarrar sus cosas y dejarla a esa tarada que con vos pueden formar un aquelarre. Debería hacer lo mismo.
_ ¿Para irte con Sonia, la amiga de Gaby? - preguntó con tanta inocencia. Solange no podía premeditar nunca el efecto de su honestidad en el carácter de su madre.
_ ¿Qué dijo? ¿Es la zorrita es que se pasea por todo el estudio en minifalda?
El color natural de su rostro ya se estaba tornando sumamente pálido y su respiración se sofocaba.
_ No,yo me voy - contestó Marcos.
_ Te quedas acá y vas hacer acto de presencia. No voy a pasar papelones con nuestras amistades. Ya demasiado con lo que hizo tu socio - agregó a sus palabras.
Después de tanta discusión, Isabel terminó cada detalle que le quedaba de la fiesta. La casa que se componía delante de dos salas de estar, las dividió, (como era habitual en un cumpleaños), la principal siendo que era la más amplia, para los amigos de su hija y para los adultos la sala continua.
Un contraste diferente se veía de los dos lados. Los sillones corridos dejando un apartado espacio que Solange con sus amigos habían hecho, para una pista de baile improvisada. De fondo música de diferentes géneros. Risas y gritos mezclándose como si fueran una orquesta. En la otra sala un silencio reinaba, mezcla de conversaciones y monotonía que por momentos se hacía difícil escucharse entre ellos ante la adolescente euforia que se escuchaba en la habitación lindera.
Marcos que sostenía una conversación con sus socios era el más irritado y se preguntaba quien seria después el que armaría todo el caos que los amigos de su hija estaban haciendo. Podía escucharse a si mismo sabiendo la respuesta. De los cuatro, Gaby era la menos animada. No podía ser parte de una velada cuando el amor de su vida estaba encerrado por algo que no había hecho.
Antonio que estaba apartado al fondo de la sala compartía sus sentimientos y era el que más había podido darle su apoyo. Desde que se habían separado la amistad continuó intacta y era la mayor fuerza que tenía para sobrellevar la situación que afectaba a todos en el estudio.
Gaby observaba desde allí sentada junto a Pedro que a su madre no se le ocurriera tomar alcohol, uno de los requisitos del médico.
Hastiado como estaba de la fiesta y lejos de la vigilante mirada de su esposa Marcos se dirigió hacia donde se ubicaba la mesa de bebidas. Hacía rato que Sonia lo observaba, esperando encontrar el momento justo en que pudiera acercarse a él y hacerle el peor escándalo de su vida sobre la relación que tenia con ella. Se sentía humillada y no comprendía porque ella misma había aceptado acompañar a Gaby en una fiesta que solo la hacía enfrentar con la realidad que era una aventura más que Marcos tenía para escapar de su rutina matrimonial
_ ¿Decime vos sos parienta de Marcos o amiga? - Le preguntó Santiago
_ No._ Contestó tajante sin quitar la vista de su amante.
Sonia no espero más y acto continuo se levantó de la silla abalanzándose contra Marcos ante los intrigantes comentarios de las amigas de Isabel.
_ ¡Vos! - le gritó tomando con fuerza su brazo - Ahora me vas a tener que oír!
_ Primero soltame, y después no me grites adelante esas señoras que tienen una lengua más larga!
_ ¡Qué mierda me importan esas viejas! Escúchame una cosa Marcos… ¿Vos que te pensás que yo vine acá para festejar el cumpleaños de tu hija?
_ Mira Sonia
_ No terminé. Si estoy aca es porque Gaby me lo pidió. Hace meses que me venís prometiendo que vas a dejar a tu mujer. O la dejás o me busco el primer tipo que se me cruce por delante. Sinceramente no entiendo que estás esperando. Guillermo la dejó a su mujer y se fue a vivir con Pedro. Te lo digo así, este cuerpo que ves se va a cansar de esperarte en la cama y se va a coger al primero que sea capaz de tener los huevos bien puestos. ¡Cobarde! - le gritó y le tiró la copa de vino que Macos sostenía en su mano.
"Que hace un hombre de mi edad, un sábado, parado como un tarado en una fiesta de chicos." se preguntaba para sus adentros Antonio
“O me consigo una novia o me voy a terminar jubilando antes que las amigas que con las que juega Aida” - agregó a su pensamiento.
_ Osvaldo…_ Lo llamó la mamá de Gaby
_ ¿Qué pasa mi reina?
_ ¿Me servís esa bebida roja que esta allá? La pelirroja no quiere que tome, pero vos no digas nada.
_ Ahí voy mi Lady Di.
Gaby alcanzó a ver cuando su madre estaba a punto de llevarse una copa de ponche a sus labios y se levantó como una ráfaga de viento y se dirigió hacia ella.
_ Mamá vos no podás tomar - le dijo y le quitó el vaso
._ Antonio la dejé con vos para que la cuides y le das de beber.
_ Gaby esta fiesta es un bodrio y yo no soy la niñera. Mamita, tengo una vida y tu madre también. Tiene pérdida de memoria, no está hecha una momia.
Si algo le pasa el culpable vas a ser vos - le advirtió apuntándolo con el dedo y se volvió al extremo de la habitación donde estaba sentada.
_ ¿Gaby estas bien? - preguntó Pedro.
_ No _ contestó muy abrumada. _No tendría que haber venido. Mamá se pone impaciente y con Beto preso. ¿Vos me entendés?
_ Si, claro que te entiendo. En realidad si no fuera por él, el que estaría así hoy, como vos, seria yo. No me lo tomes a mal.
_ No, yo te comprendo.
_ Che ¿ vos sabes que le pasa a Marcos? Anduvo todo el tiempo nervioso.
_ Debe ser por Isabel y toda la fiesta. En verdad yo no tendría que haberle pedido a Sonia que viniera.
_ Gaby , no te hagas drama, está todo bien. Dejá que ellos arreglen sus problemas solos. Tenes demasiado con lo de Beto.
_ Tenes razón, pero pienso que algo mas debe afectarle.
_ ¿ Y vos que pensas Guille? - pregunto Gaby
La mente de Guille estaba en otro lado. No dejaba de pensar ni de preocuparse al ver a Solange allí al otro lado de la habitación sentada en un rincón como si todo a su alrededor le causara miedo.
_ ¿Pasa algo amor? ¿Estás bien?
_ Estoy bien, precioso - le contestó colocando su mano sobre su mano en un gesto de ternura.
_ Me disculpan, voy a ver ... a Solange.
Pedro lo detuvo un segundo y acercó su rostro al hablarle al oído
_ Amor, no te olvides del regalo.
Guille asintió con la cabeza y fue a donde Solcito estaba.
_ ¿ Me puedo sentar?
_ Padrino! - expresó ella sorprendida de verlo.
_ ¿No me queres contar que te pasa? - le preguntó al sentarse.
_ Nada, es que tuve un sueño.
_ Y me imagino que no me queres contar.
_ Si, pero me prometes que no te vas asustar?
_ ¿Y porque pensás que me voy asustar?
_ Soñé con Camila. Era un sueño horrible, que ella los quería separar a vos y a Pedro y te hacia algo malo a vos.
Antes que él pudiera contestarle ella preguntó con la inocencia que solo un niño conseguía hacerlo, como si descubriera los misterios mas ocultos que se escondían en la mente de un adulto.
_ ¿Por qué ella te odia?
Difícil contestar esa pregunta, no porque no tuviera la respuesta, si no porque ello implicaba aceptar sus sentimientos por Pedro.
¿Pero qué peligro podía representar una niña de trece años para él?
_ No lo sé, o creo que si lo sé.
_ Si es por mamá no te preocupes. Ella ya sabe que Pedro es tu novio.
Él la miro por unos segundos, sorprendido.
_ ¿Dije algo malo? - preguntó, sintiéndose culposa
_ No, chiquita, no.
_ ¿Entonces es por eso que te odia? ¿Porque te enamoraste de él y él de vos? Por eso no se casó con ella - afirmó con seguridad.
_ ¿De dónde sacas todas esas cosas?
_ ¡Ay!- suspiró con suma exageración. - Del estudio. Yo escucho todo lo que hablan.
Hubo una pausa breve entre los dos. Luego, Guille tomó de su bolsillo una pequeña caja de color azul con motivos de piedras celestes. Apenas había alcanzado hablarle cuando la pequeña se lo arrebató con cuidado y en un éxtasis de ansiedad lo abrió lentamente sacando de adentro una cadenita en forma trenzada bañada en oro.
_ Es hermoso! - Le dijo al levantar la vista.
_ No suelo prestar atención en esos detalles sabes, pero pensé que te podía ayudar mucho lo que dice en ese dije cuando te sientas mal.
_ Gracias padrino.
Antes no eras así.
Antes no eras así.
_ ¿Así como?
_ Así, dulce, atento. Antes eras más callado
_ Bue ¿Qué fui? ¿Un monstruo ?
_ no, es que…
Solange no sabía cómo encontrar las palabras para expresarse.
_ Estás diferente desde que estás con Pedro.
El cerró sus labios y se quedó un momento así, detenido en silencio en ese estado que solo el amor produce. Esa sensación de armonía perfecta que inunda el alma.
_ ¿En qué te quedaste pensando?
_ En nada.
_ Bueno , entonces vamos.
Solange le tomó de la mano y de un arrebato lo levantó del sofá.
_ ¿A donde queres ir?
_ A mostrarle a mamá,
_ Vamos -Insistiendo
_ Vamos -Insistiendo
_ Mirá mamá lo que me regalaron el padrino y Pedro…
Guille se sentía como un prisionero del siglo XIX al que el tribunal de la Santa Inquisición estaba a punto de condenarlo a la horca.
_ Que hermoso detalle… - expresó Isabel.
_ Fue algo sencilla, pensé que a Solange le iba a gustar.
_ ¿Y quién es Pedro? - preguntó una de las amigas de Isabel con mucha curiosidad.
_ Es el chiquito que esta allá - contestó, señalando al extremo de la habitación donde Pedro se encontraba. - El que está hablando con mi marido y su socia, Gabriela - agregó.
_ Qué bien parecido, muy apuesto - contestó una de las mujeres.
_ Pedro es el novio de mi padrino - contestó tajante Solange
Las mujeres quedaron perplejas ante lo que ella había dicho. Isabel solo se excusó, pero no podía dejar de disimular el arrebato que estaba sintiendo de querer fusilar a su hija.
Guille, en cambio, por primera vez sentía un alivio ante lo que su ahijada acababa de decir. En el fondo la admiraba. Admiraba esa valentía que lejos de cualquier prejuicio, no temía decir lo que pensaba.
Antes que alguna de ellas dijera algo no lo pensó más y le hizo frente a los prejuicios. Eso sí, de la manera que solo él sabía hacerlo.
_ En verdad señoras lo que mi ahijada acaba de decir es verdad.
Ah… y vivimos juntos. En realidad déjenme decirles que tengo pensado casarme con él, como no me cuidé, lo dejé encinta, así que me voy a tener que hacer cargo de mi paternidad. Pero ustedes están todas invitadas. Señoras, fue un placer - terminó de decir y tomó la mano de cada una, besándola.
Ah… y vivimos juntos. En realidad déjenme decirles que tengo pensado casarme con él, como no me cuidé, lo dejé encinta, así que me voy a tener que hacer cargo de mi paternidad. Pero ustedes están todas invitadas. Señoras, fue un placer - terminó de decir y tomó la mano de cada una, besándola.
_ ¡Ay que lindo! un bebé...
_ Lindo! _ repitió Isabel furiosa.
_ ¡¿ Donde está tu padre?!
_ ¡¿ Donde está tu padre?!
_ Está allá hablando...
_ Gracias.
Se paró en medio de la sala gritándole a Marcos.
_ Vení para acá._ le dijo atrayéndolo del saco.
_ ¿Me queres decir ahora que te pasa? Ya me hinchaste las pelotas hoy con esas guirnaldas de mierda que me hiciste poner en la ventana , ahora me interrumpís una conversación importante ..
_ Importante los mil demonios - lo acalló y le dijo:
_Haceme recordar que mate a uno de tus socios.
_Haceme recordar que mate a uno de tus socios.
_ ¿ Cuál de todos? - le preguntó en un aire de indiferencia , sosteniendo con gracia una copa de vino en sus manos.
_ A Graziani.
_ ¿Ahora que te pasa con Guillermo?
_ Sabés el papelón que acabo pasar con tu amiguito de toda la vida y adelante de estas señoras que vienen de familias ejemplares.
_ Andá al grano.
_ Si yo te digo lo que acaba de decir se nos cae el techo encima. Le dijo a nuestras amistades que había embarazado... al chiquito este.
_ Y vos te vas a creer las cosas que dice Guillermo?
Primero y principal, Isabel un hombre no puede embarazar a otro porque la misma naturaleza no lo permite.
Primero y principal, Isabel un hombre no puede embarazar a otro porque la misma naturaleza no lo permite.
_ Yo te lo dije. En la despedida de soltero cuando uno desapareció, el otro también. Después el novio que no llegaba a la boda y Graziani que brillaba por su ausencia. ¿A vos te debe parecer gracioso todo esto? No, no quiero pensar la humillación que debe sentir esa chica - se decía, negando con la cabeza.
_ ¿No me vas a decir nada? , contesta, en vez de estar parado ahí como una momia.
_ ¿No me vas a decir nada? , contesta, en vez de estar parado ahí como una momia.
_ Si, te voy a decir algo a todo esto - agregó terminando de ingerir un sorbo de la copa
_¿ A quien crees que va salir parecida la criatura?
_¿ A quien crees que va salir parecida la criatura?
Isabel prefirió no contestarle, lo miró como si estuviera a punto de asesinarlo y regreso donde sus amigas.
La fiesta había terminado y cada invitado se iba yendo, solo quedó Marcos hablando aun con Guille en la sala continua.
Solange se quedo apartada a un rincón de la entrada agradeciéndole a Pedro por el regalo. Ema su mejor amiga estaba junto a ella y lo observaba fascinada y el solo le sonreía a cada pausa que Solcito hacía en el hilo de su conversación. Cada vez que las dos se veían en el colegio Solange siempre le hablaba de él. A esa edad en que todo es idealizado cada gesto y cada actitud de ternura que Pedro le expresaba a Solange para ella era como si le estuviera hablando de el hombre perfecto. Y tenerlo ahí frente a ella era como si hubiera podido sacar de sus novelas románticas esos héroes que a ella tanto la enamoraban.
_ ¿Puedo preguntarte algo? - pregunto Solange.
Pedro asintió un si con la cabeza.
_ ¿No te gustaría ser papá?
_ Me gustaría mucho, pero porque me peguntas eso - agregó a sus palabras.
_ A mí me gustaría que vos y mi padrino tuvieran un bebe.
_ No, Solange, no podemos. No de la manera .. natural.
_ Hay otras formas.
_ Si mi mamá no podía tener más un bebé y una chica lo tuvo por ella - aportó Ema
_ Si escuché hablar de eso, pero por ahora no. Decile a tu padrino que lo espero afuera - le pidió al cerrar el tema
Pedro acercó sus labios, hundiendo un beso tierno en su cabecita .
_ Vení cuando quieras a visitarnos - apartándose un poco de su figura
_ ¿Es por mamá? - pregunto Solange con simpleza.
_ Creo que no le gusta que esté con tu padrino.
_ No le hagas caso.
Se acerco un poco más hacia él y en un dejo de complicidad susurró en secreto a su oído
_ ¿Y te puedo llamar tío?
_ Claro, si vos queres.
_ Yo no le digo nada a mama.
_ Va a ser nuestro secreto.
_ Y del padrino - agregó la pequeña.