viernes, 27 de noviembre de 2015

donde los sueños nunca se terminan capitulo 6

El atardecer lo sorprendió al despertarse en casa de Beto. La presencia de su amigo, aun más. Ni siquiera recordaba que unas horas antes había huido dejando abandonada a la que hasta unos días antes seria su esposa.

Se levantó con dificultad del sillón, apenas podía moverse. Procuró sentado, a esperar que la pereza se fuera. No podía pensar en nada más que en la única persona que en ese momento venia a su mente. “Guillle”…  ¿Dónde estaría? ¿Acaso alguien lo sabía? ¿Alguno de ellos la habría dicho lo que pasó con Camila?

_ ¿Qué me pasó?

Alberto tomaba la cafetera y  mientras servía el café con leche recién hecho, él lo observaba.

Le parecía ver todo doble, las medialunas de dulce de leche puestas en la mesa, envueltas en papel blanco como si fueran una gama de colores mezclados; Beto se llevó una a la boca y unos segundos después le dijo:

_ Te quedaste dormido en una plaza, con Marcos te buscamos por todos lados, vistes.

_ Si, no supe que hacer, estoy mareado, muy mareado, no recuerdo nada, solo que salí del departamento y no pude entrar al registro.  Nada, entré a un bar, la bebida me habrá hecho mal ...

Su voz se oía débil, como un fino hilo de un arpa que estuviera a punto de romperse.

_ Tomate el café con leche que se te va enfriar, yo voy a llamar a Gaby, estaba muy preocupada por vos, ahí hay medialunas si querés  – Agregó.

_ Beto. _ Lo detuvo. _ ¿Dónde está Guie?_  Se levantó.
_ Necesito saber cómo está, dónde está, por favor. Necesito verlo

_ Primero cálmate.

_ Es que necesito que sepa que no me casé.

_ Pará, yo sé, no soy bueno hablando de esas cosas.

_ Ya te entiendo, pero decime…

_ Calmate, Juan nos dijo que está en su casa de Pilar. Con todo lo del casorio vistes, no estaba bien.

_ En Pilar…  Entonces lo soñé, claro.
_ Se dijo para sí llevándose las manos a la cabeza.

Terminaba de tomar contacto con la realidad. Ahora caía en que todo fue un sueño, el viaje a Pilar y la enfermedad supuesta de Camila, no habían sido más que representaciones de sus propios miedos y deseos.

_ ¿Pasa algo?

_ Si pasa, tengo que buscarlo antes que sea tarde.

_ No, pero así no podes viajar.

Sacó las llaves de que guardaba en su bolsillo derecho y se las entregó.

_ ¿Para qué me das tus llaves del auto?

_ Prestame el tuyo y yo te dejo el mío amigo. Ya no tenés excusa para llevar a Gaby a cenar.  Tengo que ir Beto, lo amo, esta vez él no se va escapar, lo amo.

_ Bueno pero cuídate, suerte.

Guillermo daba vueltas por toda la habitación, se sentía desarmado, devastado. Una vez más repetía la misma historia; había dejado ir al hombre que tanto amaba, más que a su vida, más que cualquier cosa que tuviera valor para él sobre la tierra. Se lo reprochaba a sí mismo, si solo se hubiera atrevido, si hubiese dejado de escuchar los reproches de Ana.

_ Lo perdí. _ Suspiró.

El solo oír sus pasos lentos, casi tímidos alcanzó para irrumpir sus pensamientos. Levantó la vista, no concebía lo que veía. ¿Acaso podía ser posible? Tal vez no. Solo era un sueño que cruelmente burlaba sus sentimientos. Pedro no podía estar ahí frente a él.

A un paso de tu boca, de tu cuerpo.”  La vida jugaba con él, eso era, mañana despertaría y no encontraría más que una cama vacía sin aquel perfume que lo embriagaba.

_ ¿Qué hacés acá? ¿Quién te dijo que yo estaba acá?

_ Eso no importa. _  Su corazón latía con fuerza, como si fuera a escaparse de su pecho. Las piernas le temblaban, su piel que se estremecía. ¿Qué le pasaba?
  _ No pude mi amor.

_ No te casaste.

No midieron palabras, quebraron las barreras que separaban sus bocas.  Guille acercó sus labios a los suyos que cedían violentos, desesperados, como si el universo se hubiera evaporado y no existiera más que ellos dos, enredando sus lenguas con sus besos al mismo tiempo que dejaban caer sus ropas. No existía más mundo para Pedro que ese, el momento perfecto. En cuantos sueños se imaginó como se encontraba ahora abandonándose a oscuras entre sábanas a su cuerpo, abrazando inquieto con sus piernas desnudas su cintura.
Lo dejaba hacer, recorrer cada parte de su cuello besando, mordiendo. Sus miradas se encontraban, se besaban pausados formando hilos etéreos suspendidos en el aire.

¿Qué es esto que siento dentro mío? Que el día no nos encuentre, que esta noche no se termine nunca.  ¿Qué es esto mi amor esto que siento?
Guille apartaba sus brazos clavando sus dedos entre las sábanas, presionando su rostro, sintiendo sus cuerpo derramarse dentro de él. Se miraban extasiados respirando el mismo aliento.  Pedro jugaba con su pelo enredándose detrás de él. Guille se dejaba llevar a medio dormir. Se descubrían juntos y la habitación se cubría de gemidos, y no hay amanecer que aun despunte, que los descubra así trazando el camino que recorre el placer.
Se hacen el uno al otro en la misma piel formándose de las maneras extrañas que tiene el amor. Y juega con sus dedos rozando cada centímetro de su entrepierna ahogándolo a Pedro con cada beso sus gemidos. “Un poco más” él le pide. “Que sigas, que no termines”... y Guillermo lo domina, él sabe como imponer su cuerpo al suyo hasta enloquecerlos a los dos, hasta que no puedan mas, aunque ya no sea suficiente.
Pedro se abraza a él mientras siente sus caricias corriendo sus últimos pelos aun mojados por su sudor.  _ ¿Se puede ser más feliz esta noche?
Guille no contesta y lo besa con ternura hasta quedar dormidos el uno contra el otro.

Procuró no despertarlo, bajó de la cama despacio, se vistió a medias. Caminó hacia un largo pasillo lindero que conducía a la cocina. Pedro tomó lo primero que iba encontrando en la alacena.  Quería que de ahora en mas fuera así, preparar el desayuno para los dos, mimarlo con todo ese amor, esa entrega que deseaba con todas sus fuerzas, demostrarle con esos detalles porque esa era la forma con que ellos se amaban, se anhelaban con esa ternura hasta volverse un fuego en las noches.
Entró a la habitación cuando Guille aun dormía como un bebé recién nacido. Apoyó la bandeja hecha de porcelana. Verlo así tan tierno abrazándose a la almohada le provocaba ansias de besarlo, de hacerle el amor, pero sabía que ya no podrían frenarse. Debía contenerse, lo vivido en la noche había sido un sueño en el que hubiera querido morir, en sus brazos antes que pensar que quizás después tendrían que decirse adiós.

_ Mi amor.
_ No. _ Le quitó la mano remoloneando.
_ Despertate, vamos
_ No.
_ Dale Guie vamos.  ¡Ahí vienen Camila y Ana!
_ ¿Qué?

Se despertó. De un salto se incorporó en la cama. Pedro reía al verlo con sus ojos desorbitados, estaba en pánico como si hubiera estado a punto de sufrir una taquicardia.

_ Fue una broma.
_¿Una broma? ¿Vos me estás cargando Pedro? ¿A vos te parece hacerme una broma de tan mal gusto?  Casi me da un infarto.
_ No exageres fue la única forma que se me ocurrió de despertarte.
_ Aun estoy dormido. ¿Vos queres despertarme?
Vení.
_ Lo tomó con violencia y lo beso fogosamente.
_ Te amo.
_ Yo también mi amor.
_ Después de esto...
_  Le dijo sentándose frente a él al costado de la cama.
_ Shhh…
_ Yo no quiero despedirme de vos.
_ Yo no voy a ir a ningún lado.
_ Sabes a que me refiero.
_ Escúchame,  – le dijo tomando sus manos
 – nada te aseguro, puede resultar fácil a partir de que salgamos de acá y tengamos que hacerle frente a todos los nuestros, especialmente tratándose de Camila _ suspiró breve y continuó
_  y Ana...
_ Yo lo sé, pero no tenemos porque darle explicaciones a nadie mi amor, nos amamos...
Guillermo lo miró con gesto de ternura y con aire de curiosidad le pregunto.
_ ¿Qué es eso que trajiste ahí?
_ ¿Qué cosa?
_ Esa bandeja que tenés ahí atrás tuyo, apoyada en la cama.
_ Me da vergüenza.
_ Vení acá
Lo abrazó de su cintura, Pedro apoyó su cabeza en su pecho mientras Guille colocaba la bandeja entre sus rodillas.
_ Me preparaste un desayuno, ¿es eso?
_ Me debe haber salido horrible, yo nunca cociné.
_ Todo lo que hagas – le decía al mismo tiempo que lo besaba- me va a gustar.
_ Es para los dos. – le contestó volviendo su cabeza a su pecho
_ Voy hacer mi veredicto y después te doy mi sentencia
_ Estás loco, sos abogado no juez.
A simple vista Guille tenia donde elegir; un jugo de naranja exprimido, rodajas de pan casero untadas con queso y dulce de membrillo, otra de batata con chocolate, una taza grande de yogur y otra de café con leche. Tomó un poco de todo a excepción del yogur, eso ni atreverse a tocarlo. Odiaba probar cualquier cosa que tuviera que ver con lácteos.
_ ¿Vos hiciste todo esto por mi?
Pedro asintió con un afirmativo tímido.
_ Se que... seguramente Ana.
_ ¡Ah no! Ana nunca preparó el desayuno, rara vez la vi cocinando. Por ser tu primer desayuno no está mal, esta rico.
_ Le puse de todo, no sé cómo se hace.
_ Solo te equivocaste en algo, a mi no me gusta el yogur ni la leche, con el yogur parece que estoy probando un fierro.
_ No cambias más.
_ ¿Yo no cambio? Si el yogur sabe a ácido. ¿Vos te crees las propagandas esas? No, a mi chiquito, no.
_ Quiero que estemos siempre así.
_ Así, aunque Camila y Ana nos quieran pasar un tractor encima.
_ Yo estoy seguro de lo que siento.
_ ¿Y estás preparado para los prejuicios...?
_ Eso no lo sé, pero quiero intentarlo.
_ No quiero ser cursi pero....
_ Decime lo que sientas.
_ Lo que vivimos anoche fue hermoso, perfecto pero yo necesito un tiempo, vos necesitas un
tiempo, para rearmar, para construir nuestra vida juntos.
_ Eso significa que cuando volvamos no vamos a estar juntos.
_ No...
_ Yo no quiero volver con Camila. Le dejo el departamento.
_ Escúchame, yo aun tengo en pie mi divorcio con Ana y saber que va estar bien económicamente, de eso te hablo.
_ Pero eso va a tardar mucho
_Déjame terminar, tengo que hablar con Fabián y vos tenés que hablar con Camila.
_ Aunque tu hijo se enoje.
_ Puede que se enoje, puede que Camila no entienda, pero no me importa ella me importas vos y mi hijo.  Vayamos despacio. Voy hablar con Juan para que te consiga donde vivir hasta que yo  me vaya a vivir con vos definitivamente.
_ ¿En serio?
_ De verdad, lo importante es estar juntos.
_ Yo te espero mi amor, porque te amo. Te espero el tiempo que necesites.
_ Yo siempre te voy amar _ le dijo apoyando su mentón en su pelo, besándolo.
_ Siempre mi amor, siempre.

1 comentario:

  1. Amiguta tu manera de transportar por esta magiade ese gran amor que encuentro tan bello

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