Capitulo 9
Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
...Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.
Me tienes en tus manos
Jaime Sabines
A los días que transcurrieron, Pedro tomo en sus manos la administración de la hacienda que Sebastián le había entregado en manos de Matías. No avanzo mas con respecto a la administración porque lo creía pronto y desconocía lo que era ser un hombre de campo.
En realidad, en un momento, le parecía excelente la idea para disimular su nueva identidad y llevar su plan de venganza. Imaginaba infiltrarse entre círculos que Miguel frecuentaba. Sabia que Mendoza al conocerlo no le hubiera sido para nada difícil ganar rápidamente su confianza. Mas cuando se trataba de un joven abogado con un gran fortuna en sus manos y un cargo importante que pronto ocuparía. A Miguel le gustaba el dinero. Quizás más que su desquiciada obsesión por hacerle la vida imposible a Guillermo.
No iba a ocupar su mente en vengarse pero si atraparlo y hacerlo caer en su trampa. Como una araña teje hasta atrapar a su presa. Solo así podría hacer justicia y que Miguel pagara la condena por sus crímenes.
Guillermo lo llamó el viernes de esa semana y lo cito sin que Pedro pusiera una excusa de por medio, en el parque que estaba a una cuadra donde él vivía.
Mientras unos niños rompían el silencio que rodeaba el lugar, una señora lo observaba, sentada en un banco frente a donde él estaba. Le parecía extraña su presencia. Había algo en ella que se volvía familiar para él.
No era su insistencia en mirarlo ,sino una esencia que parecía emerger de esa mujer misteriosa y que le traia armonía y un calorcito maternal que hacía mucho tiempo no sentía. Su presencia lo hacía sentir un niño y le regresaba recuerdos que creía ya guardados en una parte de su memoria.
Llevaba un vestido de tela desgastada y un pañuelo celeste atado detrás de su cabeza, del cual asomaban tímidamente unos bucles de color ceniza.
Apenas podía ver su rostro. Solo eran sus ojos y su mirada que le significaba inconfundible. Levantaba la vista y volvía a cubrirse en las sombras de su rostro, cada vez que él intentaba mirarla.
¿Le parecía o se le había antojado que sus ojos eran celestes? ; Que sus pupilas eran pequeñas. Su mirada era angelical y los rasgos en su rostro se dibujaban perfectamente armoniosos.
De repente al mirarla, notaba que solo había sido un sueño de su imaginación.
Que esa mujer no era ese ángel que un día lo llevo en su vientre y lo arrojó y lo cuido durante toda su vida.
Sus rasgos no eran tersos y suaves , sino más bien curtidos, como líneas onduladas que caían hacia abajo de unos pómulos levantados.
Saberse equivocado, le produjo un vacío en su estómago y un frio que hacia sentir su alma totalmente desnuda, como si nada pudiera darle consuelo en ese momento. Reconocía esa sensación devastadora. La había sentido antes.
Solos dos seres en su vida había sido capaz de clavar ese puñal y haber hecho sangrar esa herida tan profunda en su corazon
Intento descubrir quién era esa mujer, mientras las risas de los niños que corrían entre los árboles se confundian con una familiar melodía. Se dejó ver una vez más con sus manos juntas, y una sonrisa mano de sus labios. Iluminó en ese instante eterno su mirada. Sus ojos se empequeñecieron cuando las palabras en la melodía acabaron y la reconocía: Una canción del Nano Serrat.
Un hombre de edad avanzada le sonrío al pasar, teniendo una radio pequeña en sus manos. "Era su canción, pensó" Cuando lo arropaba en sus brazos para que él se durmiera.
La figura del hombre se detuvo delante de él y luego se fue.
... Señora... intento detenerla pero fue inútil. Ella se había ido. Desaparecía ante sus ojos sin que él se hubiera dado cuenta.
¿ Por qué la figura de esa mujer le había removido a Guillermo todo él dolor y los recuerdos por los que había pasado?
Tomó conciencia del presente al verlo llegar s Pedro.
No le dio tiempo para acercarse porque Pefro lo aferro a sus brazos, como si sintiera que él fuera abandonarlo.
Pedro sentía que cada fibra de su cuerpo temblaba al tenerlo tan cerca y Guillermo se volvia como un niño indefenso ante él hombre que amaba.
_ Miamor - le expresó casi inaudible sin dejar de apartarlo de sus brazos-. ¿ Que paso? - le inquirio al sentir que su cuerpo se sacudia y unas lágrimas alcanzaban a mirarlo.
_ No importa - repuso alejándose de él. Aun se sentía consternado por la situación de hacia un momento - Me confundí con una persona, eso es todo-. Me trajo recuerdos - prosiguió, sentándose en el banco al mismo tiempo que Pedro hacia lo mismo.
_ ¿ Puedo saber quien es? -le inquirió nuevamente.
_ No , no es nada de lo que pensas ; ¿ Creíste que confundí a otra persona con Pedro?
_ No - le dijo tomando aire-. No sé lo que pensé.
_ Si te causa inseguridad el recuerdo de él en mi vida...
_No, ya te dije que no me molesta. Respeto él recuerdo que él ... ocupa en tu vida.
_ Esto es extraño para mi.
No es que pensaba que podía volver a enamorarme, como te dije hace unos días. Y me resulta incomprensible, que si los dos sufrimos una pérdida tan grande, podamos sentir este sentimiento de nuevo.
_ ¿ A que te réferis? - le pregunto, frunciendo él ceño.
_ Sabía que esto podía pasarme de nuevo. Que podía volver a sentir amor por alguien, pero yo no deseaba realmente esto.
Cuando todos a tu alrededor te presionan para que intentes una nueva relación, me hacía pensar que no podían entender el dolor que uno siente. Piensan que podes despertar un día y hacer como si nada hubiera pasado, pero el recuerdo está ahí.
_ Yo no pienso que haya que borrar a la personas que se amo. ¿No entiendo porque me decís todo esto?
_ Porque vos si entendes - le expresó - Me dijiste que amaste a alguien quien también murió. Vos sabes lo que es sentir este vacío - le dijo, haciendo ademan. No importa a donde vayas. El no esta y nada tiene sentido.
Su primera respuesta lo dejó en seco. No sabía dónde posicionarse en la situación que él mismo se había enredado con una mentira, y que le parecía absurda pero necesaria. Quería medir el mismo dolor que sentían sin quedar
al descubierto.
_ ¿ Crees que dos personas que están vivas y que por alguna circunstancia se separan, la pérdida es la misma? ¿ Como si uno de los dos estuvieran muertos? - le inquirió Pedro.
_ Me acribillaste de preguntas - le respondió, sonriendo-. No lo se. Por lo menos están vivos, pero ese no es nuestro caso.
Le tomo su mano con la más absoluta dulzura para decirle:
_ Yo quiero que sepas que él siempre va ser alguien importante que tuve en mi vida. Lo que siento por él aún está intacto.
_ Yo no quiero que dejes de amarlo. Yo tampoco puedo dejar de sentir lo que siento - hizo una pausa-, por la persona que ame.
__ Por eso te lo dije - le respondió, quitando su mano.
Lo que siento por vos es profundo y me revitaliza en todas las formas.
No se cuanto dure esto que nos pasa, pero tengo la certeza que es un milagro.
_ Yo no te dije que te olvides de él.
_ No podría tampoco y no quiero obligarte a vos que lo hagas lo mismo.
Quizás ellos planearon este encuentro
_ Pensé que eras un hombre terrenal - le respondió en un acto de evadir sus palabras.
_ Lo fui. Ahora me replanteo muchas cosas. No se si todo es así como lo vemos. Aunque Pedro no este, a veces siento como si él estuviera todo él tiempo conmigo.
Hace un momento, me paso algo muy extraño que no alcanzo a explicarme y que me angustia mucho y no se porque.
Hizo una pausa y luego le dijo:
_ Me ibas a decir lo que pensaste
Pedro no tardo en dar su respuesta. Que quería vivir ese amor sin temer ni importarle las consecuencias. Estaba dispuesto a vivir ese amor lejos de los miedos que lo habían frenado en él pasado.
_ Quiero que estemos juntos. Quiero vivir esto que nos esta pasando a los dos.
_ Hermoso - le respondió Guillermo en un dejo de dulzura y lo beso despacio. Fue solo un instante que abrazo su boca a sus labios para sellar su promesa de amor.
_ No puedo evitar mirarte. Sos tan parecido a el.
_ Eso te frena para amarme.
_ No al contrario. Es como si el hubiese vuelto a mi.
_ Puede ser.
No hubo momento en que no se separaran. Cuando no estaban juntos, se llamaban. Eso no lo había hecho a Pedro olvidar la promesa que había dado a Sebastián. Cuando Gaby lo había puesto al tanto del caso de Diego Sambrano, decidió tomarlo en sus manos.
Durante esos días se instalo en la finca para estudiar los detalles del caso de cerca y al mismo tiempo era su lugar secreto para encontrarse con él.
Guillermo lo había creído conveniente para que guardaran su relación hasta que pudiera hablar con Miller. Pedro lo acepto, pero aun la presencia de ese hombre le causaba muchas inseguridades, pero tampoco deseaba que nadie terminara lastimado con toda esta historia.
Que se encontraran allí, no era un problema para ellos. Los hacia libres de tener que fingir para los demás. Mucho mas frente a Gabriela que siempre estaba cerca de ellos cuando revisaban él caso de Diego.
No porque su socia presentara un peligro pero Guillermo sabia que en muchas ocasiones había abogado por José. Lo que menos deseaba es oír sermones de lo que estuviera haciendo con su vida mientras Milller se encontraba lejos.
Allí no tenían ataduras. Eran ellos mismos y podían amarse sin que nadie pudiera impedírselo. No avanzaban mas allá de un juego de caricias. Permanecían horas aunados él uno al otro, besándose a la luz de fuego.
Pedro se aparto de él recostándose de costado. La luz remarcaba destellos en su rostro que alcanzaban a divisar su mirada.
_ ¿ Cuánto crees que pueda durar esto?
_ ¿ Porque me lo preguntas? - inquirió corriendo su pelo con mucha serenidad sin dejar de mirarlo.
_ Por el fiscal te lo digo.
_ No pensé que me ibas a preguntar por él. Te senti muy cerca mientras nos besabamos, como si pudiéramos conectarnos, que no pensé que me ibas a tocar ese tema.
_ Yo también te sentí así, pero no quiero vayamos más lejos. No hasta que no hables con... ese hombre.
_ Ese hombre-. ¿Te pone celoso? - le inquirió,sonriendo.
_ Para mi es un desconocido pero se ve que para vos significa alguien importante.
_ Es alguien que me ayudó en un momento que yo lo necesitaba. Me dio su apoyo antes y después de lo que paso con Pedro.
_ Y si Pedro era tan importante para vos y lo amaste tanto, ¿porque estas en una relación con ese tipo sino te interesa?
_ Tengo una relación formal con él por agradecimiento. Siento un cariño profundo por él. Solo eso.
_ A veces si siento celos, pero mi miedo más grande es que te arrepientas y no hables con él.
_ Voy hacerlo.
Se suponía que le iba a llevar poco tiempo allá en San Luis pero como ves no volvió. De todos modos no voy ni quiero medir mis tiempos y mis decisiones esté o no este él acá. Soy dueño de mis propios actos y no tengo porque darle explicaciones a nadie.
_ ¿ Entonces? - le inquirió, enlazando sus manos con las suyas.
_ Que hasta ahora no estuvimos encontrando acá y me gusta esta privacidad, pero no quiero seguir escondiéndome.
_ Pensé que no había problema con tus amigos ni con tu hijo.
_ Mi hijo no es un problema. Apenas lo veo. Sino está en la facultad, vive en su cuarto intentando hablar con la chica que fue su novia; Por los demás no es nada. Mi socia , Gabriela, si es un tema. Ella lo aprecia mucho a José. Es la que más me insistió que le diera una oportunidad.
_ ¿ Temes decepcionarla?
_ No , pero en él fondo me importa lo que los demás piensen, pero no quiero seguir viviendo de las miradas ajenas. No quiero que nos escondamos como si estuviéramos haciendo algo malo.
_ La gente no lo piensa así. Si nos vieran juntos como pareja pensarían como si estuviéramos cometiendo un crimen.
_ Ya no me importa tanto.
_ Con Pedro no fuiste así.
_ Con Pedro fue diferente. Las circunstancias no estaban a nuestro favor. Con vos es igual, pero no quiero actuar de la misma forma. No quiero cometer los mismo errores.
No dejó que Pedro pudiera decir nada. Lo tomó en sus brazos para llevarlo debajo de su cuerpo y besarlo después con urgencia. Los labios de él cedían
sin prisa y sus lenguas se encontraban en una danza de desenfreno y lujuria.
Se apartó de él y quedaron suspendidos en la mirada del otro.
_ ¿ Qué pasa? - le inquirió Pedro con la respiración sofocada -
¿ Por que paraste?
_ No podía dejar de pensar en lo que me dijiste hace un momento. En tu ciestionamien en defensa de Pedro.
_ ¿ Pensaste que era Pedro y no yo él que te estaba dando ese reproche?
_ Pienso que tenías razón cuando me lo dijiste. En parte, siento mucha culpa.
A veces siento que no actúe lo suficiente, como nuestro amor lo merecía. Cuando me di cuenta, fue tarde.
_ No te sientas culpable.
Si yo - le expresó tomando sus manos - te dijera que Pedro está ahora en tus brazos ¿ que me dirías?
_ Eso no es posible ¿ Pretendes hacerte pasar por él, por tu parecido físico, para que me sienta mejor?
_ Si me harías el amor te darías cuenta.
_ Es lo que más deseo, pero no porque te parezcas a él.
_ Tócame - le suplico. Llevó su mano a su cuerpo. Él no ponía resistencia. Se dejó llevar. Pedro acercó sus labios y lo beso. Dejo que sus dedos se adentraran a zonas jamás exploradas. La respiración de los dos se acompasaba y su corazones latían con fuerza. Guillermo lo detuvo y se abrazó a sus latidos. Quería entender que no era un sueño. Que él estaba allí y que no era una cruel burla del destino.
Pedro se llenaba de él mientras sentía que sus dedos se enredaban en su camisa
Beso su piel y su aroma se esparcía sobre sus labios. No podía ser. Era su perfume. Él mismo néctar que aun sentía permanecer en su ropa. La misma que Guillermo guardaba celosamente entre sus cosas y que solo esa noche lo había sentido.Le había sabido a miel en su boca y que con solo recordarlo bastaba para quemar sus labios.
_ Sabes en lo que pensaba - incorporándose apenas -, mientras te besaba.
_ ¿ Que?
_ En que entiendo tu reproche. Me gusta eso, que te pongas a favor de Pedro. Me hace sentir que puedo estar en una relación, sin ninguna presión de por medio por mi pasado.
_ Conmigo puedes estar seguro miamor - le aseguro, aferrándose a él.
_ ¿Te puedo preguntar algo? - le dijo Guillermo
_ Pregúntame lo que quieras.
_ ¿ Tenes algo que hacer mañana a la noche?
_ No. No por ahora.
_ Quiero llevarte a un lugar especial. -¿ De verdad?
_ De verdad, miamor.
_ Está bien. Acepto que me lleves a donde vos quieras.
Al día siguiente lo llevó hasta él restaurante que Gabriela le había recomendado. Le Meurice, donde ella ya iba planeando el servicio de caterin para su boda.
_ ¿ Por que me trajiste acá?
_ Mi socia , que la conociste el otro día, me lo recomendó. Vine hace unos días con ella y me gusto. Me pareció que era un lugar tranquilo para que tuviéramos un momento juntos, pero sin tener que escondernos de nadie.
Paz regresaba del jardín contiguo a la entrada de donde los dos se encontraban. Ese día tenia mas trabajo de lo habitual y contaba con poco compañeros en su trabajo para atender a los clientes.
Como maître de Le Meurice , su jefe ponía sobre ella toda la responsabilidad del restaurante. Iba y venía de una bandeja a otra y no daba más.
Pedro la observo cuando venia de la entrada del jardín, cuando le hizo seña para que se acercara. Se volvio predispuesta, con la amabilidad que siempre mostraba a sus clientes.
Les entregó la carta sin omitir palabra. Sin la presentación que se requería por la profesión que tenia en su honor.
Cuando estaba cerca de las personas , Paz no mostraba mas sociabilidad que debía hacer como maître. Sentía desconfianza hacia las personas. Sin embargo, al ver a Guillermo le hizo sentir confianza porque creía haberlo visto antes y lo había sentido grato en su presencia.
_ Disculpe ¿ Lo vi antes acá en el restaurante?
_ Puede ser. Vine el otro día con mi socia.
_ Sí lo recuerdo. Ella fue encantadora y muy amable . La mayoría de los clientes no se muestran así.
_ No es mi caso.
_ Disculpe, me distraje. Tengo mucho trabajo que hacer.
Se excusó, no sin antes darle sus saludo a Gabriela ¡ Que absurda ironía! Paz estaba tan lejos de saber que la joven que unos días había conocido, era la
futura esposa del hombre que comenzaba a sentirse atraída.
_ ¿ Vas a pedir vos? - le preguntó Pedro, una vez solos.
_ No hacelo vos, yo pago.
_ Preferiría que pagaramos los dos.
_ No, yo te invite. Es lo que corresponde.
Hablaron durante horas, pero en ningún momento Guillermo había logrado descubrir sobre su vida. Le parecía extraño, como si se sintiera hipócrita con el mismo. Él que siempre había ocultado su vida bajo siete llaves.
En parte su teoría era cierta. No siempre las personas podían obrar éticamente al saber sobre alguien; pero él lo que menos quería era lastimarlo. Le importaba de verdad Julián.
_ Hasta ahora te hable de mi vida y no suelo hacerlo con nadie. Pero vos no me contestarse nada más.
_Yo no tengo nada para decir de mi. Lo que soy ya lo sabes.
Que soy el sobrino de Santiago y que viví mucho tiempo afuera. Hizo una pausa ante lo que estaba por decirle - y que ame a alguien como vos amaste así tan profundo pero lo perdi.
_ Por tu acento debes de ser de otro país.
_ Si - respondió en un manojo de nervios - Nací en chile, mi padre era de allí. Despies.mi madre se volvió para Argentina cuando el no quiso saber más nada de nosotros -prosiguió.Luego de grade me fui al extranjero y viví muchos años en New York. Fue cuando lo conocí a Octavio y nos hicimos muy amigos.
_ Él amigo de Pedro de la secundaria.Pareciera que todo te llevara a él irremediablemente
_ Es solo una casualidad Guiermo
_ Que te pareces a él.
_ ¿ Dudas de lo que estoy diciendo?
_ Noo , solo que me parece ilógico tantas coincidencias juntas.
No tiene importancia. Desde que Pedro se fue tengo la cabeza en cualquier lado, menos acá en la tierra-. Discúlpame, no tendría que haberte hablado de él.
_ Yo te dije que no me molesta que menciones a Pedro. Él formó parte de tu vida.
_ A mi tampoco me molestaría que me hablaras de ese hombre que amaste. Es más , nunca lo mencionas, como si no tuviera un nombre.
_ No quiero hablar de él - le respondió ocultando su mirada de él.
Prefiero no mencionarlo porque me lastima. Quiero dejar atrás mi pasado. No se me hace tan facil como vps traerlo al presente. Eso es todo
Pedro comenzaba a tropezarse con sus propias mentiras. Se daba cuenta que no podía continuar con ello. Aunque sus ultimas palabras habían sido dichas con la verdad, debía encontrar el momento para hablar con él.
Norah jones se oía a lo lejos. Su tan suave y perfecta voz le rezaba: my heart is drenched in wine But you'll be on my mind. Forever.
Y se dejó llevar. Por un momento, sintió que su melodía aliviaba el peso de sus temores.
Él armonioso hilo de su voz lo toma y sin decirse nada, rozaron sus manos. Se aúnan y se acarician una a una para hacer el amor entregándose a la extraña danza que juegan sus dedos.
Sunrise Sunrise Looks like morning in your eyes Cuz the afternoon's already come and gone
Sunrise le acaricia el alma y sus miradas se encuentran y la melodía le sabe a esperanza … Surprise Surprise Never something I could hide When I see we made it through another day…
...And now the night will throw its cover down on me again And if I'm right
It's the only way to bring me back...
Su voz se detiene y los regresa a la realidad.
_ ¿ Hermosa vos ,no te parece? - le inquirió Pedro. Trato de oírse casual. Aun se sentía embelesado por el momento.
_ No le tome atención. Nunca imagine un restaurante que pusiera música-. ¿ A quien se le puede ocurrir semejante cosa? No le encuentro el sentido.
_ Norah Jones - le respondió él. Apenas había oído lo que le decía
_ ¿ Que?
_ La voz que escuchaste, lo decía acá en la carta. Pero igual la he escuchado muchas veces
_ No entiendo. Sinceramente es incomprensible. ¿Decime qué persona va a prestar atención a la música que ponen, mientras uno come?
_ ¿Siempre sos así, inconforme con todo? - le dijo, sonriendo.
_ ¿ Te parezco aburrido?
_ No, al contrario, me gusta que seas así. Me parece... diferente.
_ ¿ Diferente en que?
_ Que sos diferente a los demás. La mayoría de las personas tienen el mismo criterio para todo.
¿ Por eso me trajiste acá? Porque es un lugar especial.
_ Si sabía que pasaban música ni te lo hubiera mencionado
Gabriela tiene un poder de convencimiento hacia a mi. Tarde o temprano me termina persuadiendo para que haga lo que ella cree que es lo mejor para mi.
_ No creo que sea así. Pienso que como amiga es la persona más dulce que puede uno conocer.
_ En realidad fue su novio, Antonio que la trajo acá y le gusto este restaurante.
Paz había alcanzado a oír su nombre, ¿ Podría tratarse del mismo hombre? Ese hombre que todas las noches le quitaba el sueño. Que se había adueñado de todos sus pensamientos.
¿ Su novio había dicho? De repente las palabras de Guillermo comenzaron a producirle una sensación extraña que la molestaba y un sin fin de voces
se agolpaban en su mente.
Sin darse cuenta, sus pies se enredaron cayendo hacia atrás con la bandeja.
La comida se brinco hacia arriba cuando un hombre le espetó :
_ Pero ¡ No puede tener más cuidado ! Mire como me mancho él saco.
_ Disculpe, no se que me paso.Aca le dejo la cuenta y su propina. No vuelvo mas a este restaurante. Y me voy a encargar de darle mi recomendación para que nadie venga.
_ ¡ pues no vuelva! ¡Quien lo necesita!
_ ¿ Estás bien? - Le preguntó Pedro al acercarse a ella.
_ Si estoy bien, no se preocupe.
Le extendió su mano para ayudarla a levantarse.
_ ¿ De verdad estás bien? Estas agitada.
_ No , estoy bien señor. Fue un momento de distracción. Me maree, pensando en cualquier cosa.
_ No dejes que te afecte lo que te dijo ese hombre
_ Sabe que señor -le respondió ella -, si ese cliente me quiere denunciar que lo haga. Que me enrostre una carta documento y que se de él gusto-. Con permiso - se excuso para irse a la cocina.
_ Bueno - dijo, volviendo a su mesa - me parece o me acabo de encontrar con una alter ego tuyo
_ ¿ Como sabes que soy así?
_ Ya me lo demostraste.
_ Páseme su teléfono que cuando tenga tiempo nos fundamos un club de fans
_ Deberíamos irnos ya - le dijo Pedro unos segundos después. Por como se había puesto el clima sabía que no era bueno para su recuperación exponerse
al frio que se avecinaba de golpe.
_ ¿Es por tu salud? - acertó al inquirir
_ Si y creo que estaríamos mas cómodos si estuviéramos en mi casa.
Guillermo cedió sin problema y pidió la cuenta.
A la sensación de felicidad que los dos sentían esa noche, Paz arrastraba el efecto contrario en su alma. Sentía que su vida comenzaba a pender de un hilo. Una angustia acuciaba en su interior como si su corazón intentara hablarle y como si una sombra de dudas se cerniera sobre él amor que comenzaba a experimentar por ese joven que apenas conocía. Aunque no era nada suyo necesitaba aclarar sus sentimientos con Antonio, saber quien realmente era y quitar la duda que la estaba mortificando.


Que maravillosa expresión del amor gracias amiguita
ResponderEliminarQue maravillosa expresión del amor gracias amiguita
ResponderEliminarHERMOSO DANIELA, CADA VEZ MENOS SEGURO DE SEGUIR LA VENGANZA CONTRA GUILLE, MÁS CERCANO A DEVELAR SU VERDAD, ¿Y ESA MUJER MISTERIOSA DE DÓNDE SALIÓ? ¿qUIÉN SERÁ? GRACIAS AMIGA, TE QUIERO.
ResponderEliminar